sábado, marzo 20, 2010

Soy un salame

Necesitaba llenar el vacío espiritual con algo y se me ocurrió que medio kilo de salame Cantimpalo podía ser una buena opción. Así que fui a la fiambrería con mi mujer que me serviría de intermediaria (es que generalmente prefiero no hablar con extraños). Mi mujer solicita el Cantimpalo y, acto seguido, agrega jamón crudo, un queso con agujeros y un frasco con cosas que flotan en vinagre. Cosas. Cosas que no estaban previstas, de eso se trata ir de compras con una mujer, de llevar cosas que uno no llevaría. Un sujeto con camisa blanca y moño procede al corte y pesaje de los fiambres. Y lo hace muy lentamente, sin el más mínimo apuro. El hombre vestido de gala pasea el cuchillo por el fiambre con elegancia y delicadeza y mientras lo hace, habla. Habla con mi mujer, a la que poco le cuesta hablar. Hablan, no sé de qué, no me interesa, la gente sin fobias sociales, sin trastornos de ansiedad, sin desprecio por el resto del mundo, suele hablar con gente que apenas conoce. No sé por qué lo hacen pero lo vi varias veces. Es así.

Aguanté hasta dónde pude, pero en un momento miré el reloj y me di cuenta que habían pasado 9 minutos y aún no había recibido mi Cantimpalo. 9 minutos. Quizá me saquearon la casa, quizá el perro no encontró el pote con agua y murió de sed, quizá inventaron la cura de la calvicie y hubo cupos limitados. En 9 minutos puede pasarte cualquier cosa así que me dirigí a mi mujer y, con un alarido que escuchó todo el local, me quejé de la lentitud de este acto de compra:

“Creo que entrar acá fue un error garrafal. Entramos hace 12 minutos (mentí) ¿y todavía no está nuestro pedido de fiambre?”.

Instantáneamente vino la encargada del local a ofrecerme un pancito y unas fetas de jamón “para hacer más digerible la espera”. Tomé el pancito y el fiambre y los deglutí sin miramientos. Yo me creía un poco más especial, resulta que lo que tengo se medica con pan y jamón.

21 comentarios:

Federico dijo...

Eso le pasa porque seguro fue a una fiambrería especializada.
Yo compro mis fiambres en el supermercado chino, donde una boliviana te corta todo rapidito para que la encargada peruana no la cague a gritos, mientras el carnicero chileno que tiene al lado le grita (para que todos los clientes escuchen) las ganas que tiene de meter su cantimpalo entre sus jamones.
En mi caso, comprar fiambres es siempre una experencia multicultural.

Anónimo dijo...

Que miedito...que susto estar casada con alguien así...yo me reí mucho con tu historia... o histeria...pero todos los días, todo el día? ya no es tan gracioso.

Anónimo dijo...

y no cualquier salame, cantimpalo!
buen blog, un abrazo

Elian Femia dijo...

Jajajaajaja Ir de compras con una mujer puede ser algo sin límites para ellas. Aquel que salga con su mujer y vuelva con solo lo que quiso desde el momento de salir es una persona increíble (porque nadie le creería).
Si tus problemas se solucionan con pan y fiambre... es un milagro ja ja ja
Abrazos

fede dijo...

es que los hombres entramos a comprar algo sabemos que y nos vamos las mujeres transforman todo en un paseo

Mujer Inteligente dijo...

Lo de inventar una cura para la calvicie con cupos limitados sería una hijoputez, con tanto hombre sufriente sobre la faz de la tierra.
Sería como inventar la cura para la celulitis y que sirviera sólo para mujeres negras (que, como todos sabemos, tienen culos a prueba de cráteres).
Igual fue sublime el concepto...

melquíades dijo...

A mí con pan + loquesea me calma más que con una damajuana de valium, ¿eh?

Mujer Inteligente dijo...

Que inventen la cura de la calvicie y haya cupos limitados es una hijoputez, con tantos hombres sufrientes sobre la tierra.
Sería como inventar la cura para la celulitis y que sólo funcionara en mujeres negras (que tienen culos a prueba de cráteres).
Igual, sublime el concepto.

Anisett dijo...

asi funcionan todas las empresas.

Ayelén dijo...

pan y fiambre!

::Lizzy:: dijo...

Entonces si vas a la fiambreria q voy yo TE MORIS!! (q x cierto mi marido no me acompaña nunca)
La cola siempre cruza tooodo el local q esta tan lleno de delicatessens q casi no tiene lugar p UNO! Jajaja
Pero cuando llego c el bednito fiambre (q me salio un ojo d la cara) mi marido FELIZ lo deglute mucho mas rapido de lo q tarde en comprarlo jajaja.

Mechi del Carril dijo...

Me intriga, Valenti o Benavidez?

Me rei mucho con el final, por lo menos lo que tenes se remedia con morfi y no con pastillitas!!! Igual espero que haya sido un buen jamon crudo y que no hayan sido ratas con tu sufrimiento!!

Excelente post como siempre...

Leandro Mont dijo...

Impresionante... le encontré la explicación al porqué la gente habla con gente que no conoce !
Muy bueno. Me sentí muy identificado. Saludos !

Anónimo dijo...

Hay Maurito... cada post tuyo refleja tu ineptitud social y constantes rabietas para con gente que no se alarmaria al escuchar la palabra colectivo.
La verdad es que no se como haces para salir de tu casa para ir a trabajar.
No me extrañaria que fueras un asiduo consumidor de todo tipo de pastillas...

PD: No te quejes de tu mujer porque si algun dia no esta y queres ir de compras, vas a tener que hablar con el señor de moño!!
Que horror!!!!!!!!!!

Anónimo dijo...

Reflexiono: uno se prende en tu blog, con tus conceptos, que sabes expresar tan finamente.... pero al final como todo hombre, no solo TENES tu PRECIO, sino que te compraron con pan y jamon !

Mauro dijo...

Federico: su fiambrería es más integradora que cualquier programa de Disney.

Anónimo: no es de todos los días. Compro fiambre cada tanto y generalmente en el supermercado.

Anónimo: no hay otro.

Elian Femia: una mujer moderada en sus compras no es una mujer fiel.

fede: nosotros disfrutamos lo que nos ahorramos, ellas lo que despilfarran. Es parte de su naturaleza, ellas tienen un agujero que hay que llenar y nosotros necesitamos el vacío. Freud diría algo así.

Mujer Inteligente: a lo mejor hay que matar pandas para tener pelo. En ese caso, los cupos serían limitados.

melquíades: lo entiendo perfectamente. Perfectamente...

Anisett: así funcionan todos los quejosos también.

Ayelén: "contigo pan y fiambre" sería un buen nombre para una tira de Suar.

::Lizzy:: también la entiendo perfectamente...

Mechi del Carril: Gracias Mechi! El Valenti del DOT es una perdición.

Leandro Mont: la gente habla, dice siempre lo mismo y parece no aburrirse. Es apasionante.

Anónimo: me descubrió. Tomo mucho Finasteride.

Anónimo: soy un ser miserable. Tengo un precio bajísimo.

Alba dijo...

"la gente sin fobias sociales, sin trastornos de ansiedad, sin desprecio por el resto del mundo, suele hablar con gente que apenas conoce. No sé por qué lo hacen pero lo vi varias veces. Es así."

Jajajja!

Me parece que lo del pan y jamón es la forma que tiene la encargada para hacer que la gente no pueda hablar y se calle.

Marcos dijo...

muy bueno che

Patricio dijo...

Muy gracioso el relato! Ya voy a empezar a leer mas seguido este blog.

Anónimo dijo...

Haaaaa... QUE SALAME!!!!!

Anónimo dijo...

jajaj muy bueno