domingo, julio 26, 2009

Manual del Tilingo

El Tilingo es aquel personaje típicamente argentino que vive pendiente de las pequeñas cosas que -él considera- lo emparentan con las clases pudientes.

A diferencia del cheto, cuyos usos y costumbres son vanidosos pero auténticos, en el Tilingo todo es artificial y premeditado. Por eso el Universo Tilingo se nutre solamente de detalles insignificantes: lugares de moda, marcas y otras tilinguerías insustanciales que le aseguran el reconocimiento entre sus pares.

Hasta el día de hoy los dedos acusadores recayeron sobre la gente de gustos populares o sin pretensiones: los “grasitas”. Por eso el objetivo de este texto es elevarse como el Manual del Tilingo, un instructivo capaz de fijar las pautas del Tilingo patrón para facilitar su identificación en la sociedad.

La Casa Tilinga

No importa que la casa tilinga tenga las dimensiones de una cabina telefónica. Un Tilingo de ley puede comer, cagar y dormir en un monoambiente con sofá-cama, pero el edificio del tilingo tiene que tener -indefectiblemente- laundry, gimnasio, pileta y salón de usos múltiples (al que se van a referir como SUM).

Amortización financiera o vía de escape a una claustrofobia anunciada, el Tilingo va a usar la pileta del edificio durante todos los días comprendidos entre el 1° de septiembre y el 1° de mayo y en las reuniones de consorcio defenderá el deck y la pintura de la pileta como si su vida dependiera de ello.

La Heladera Tilinga

La heladera tilinga deberá engalanarse con imanes de Persicco, Romario, Dashi y Bokoto (aunque en un cajón se escondan los menúes de una heladería y un sushi medio pelo).

Adentro de la misma aguardan una manteca de segunda marca, un Philadelphia lleno de migas y un tupper con sobras. Pero en la puerta de la heladera siempre estarán, estoicos y desafiantes, gritando a los 4 vientos que “a mí la crisis no me afectó”, una Salsa Barbacoa Heinz, 2 latitas de Speed y una botella de Absolut. Por razones que desconozco, los Tilingos auténticos siempre exhiben las botellas de Absolut como si fuesen trofeos de guerra.

Las Vacaciones Tilingas

¿De qué sirve vacacionar en Pinamar si no volvemos a Buenos Aires con la luneta del auto plagada de stickers que ofrezcan testimonio de nuestro receso estival?

Absolutamente de nada. El Tilingo siempre vuelve de Pinamar con la calcomanía de UFO Point, la de Cariló, la del parador de moda y la de una radio FM.

Para que nadie dude de la autenticidad de su estadía, el Tilingo va a procurar volver de Pinamar con -por lo menos- 3 álbumes de Facebook diferentes (recomendados: “en el VIP de Ku”, “en la frontera en el cuatri” -de alquiler- y “tomando sol en el Parador de DirecTV”).

Durante lo que resta del año, el Tilingo va a rodearse de la gente indicada para asegurarse un lugar de prestado en Nordelta los fines de semana (recomendamos evitar los countries de Zona Sur: para el Tilingo genuino los kilómetros que van a Zona Sur son mucho más largos que los que van a Zona Norte).

El Tilingo y su relación con el Transporte

El Tilingo dice evitar los colectivos porque durante el verano apestan a hacinamiento y a entrepierna adobada y durante el invierno se convierten en una germinadora de virus y pestilencias: la gente tose, estornuda, moquea, la gente es un horror.

Sin embargo he notado que los Tilingos no tienen ningún prurito en admitir que usan el 130 que va por Libertador y vuelve por Figueroa Alcorta y, cuando pasan por la Facultad de Derecho, la Floris Genérica, Barrio Parque y el Malba, envueltos en una fragancia que mezcla las notas aromáticas del Old Spice con las del Impulse de las Tilinguitas, un poco en el fondo sienten que están haciendo un Tour por sólo $1,10.

Es de esperar que un Tilingo auténtico elija el taxi al que va a subirse. El Tilingo evita los 504 “porque tienen olor” y los Duna “porque si yo pago entonces elijo”.

Estudios y Militancia Tilingas

La instrucción del Tilingo será impartida por la UP, la UB, la USAL o la UADE, establecimientos de medio pelo que el Tilingo presentará como si fueran la cúspide de la formación terciaria.

En el orden ideológico, el Tilingo votará indefectiblemente al PRO, más por imitación que por convicción política. Para el Tilingo está bastante claro que el peronismo es de negro y todos los demás son zurditos.

La Gastronomía Tilinga

Con la devaluación del peso argentino viajar al exterior se convirtió en una odisea imposible para el Tilingo local. Para subsanarlo, montones de gastronómicos desahuciados recalaron en Palermo con falsas promesas de internacionalidad costeable que le permiten al Tilingo sentirse el Bon Vivant de antaño.

La comida étnica es una de las perdiciones del Tilingo y, de todas ellas, la vietnamita, la mexicana y la peruano-japonesa se disputan el Top 3. Sin embargo el sushi sigue siendo la principal razón de ser del Tilingo. Como si se tratase de la espinaca para Popeye, el Tilingo se convierte en Supertilingo cuando está frente a un Niguiri de calidad aceptable, teorizando con otros Tilingos sobre la historia, defectos y virtudes de cada cadena de sushi.

Si bien hace 2 años creía que el máximo placer etílico era una Corona con limón, hoy el Tilingo tiene pretensiones de enólogo consagrado y siempre trae el dato de un bivarietal de bodega boutique “que hay que probar”.

En el Universo Tilingo hace varios años que se extinguieron la lechuga, el tomate y el queso: hoy la rúcula y el tomate cherry son furor, y todos los quesos son "lluvias de Parmesano".

El Tilingo y el Deporte

El Tilingo se anota en todas las maratones habidas y por haber y tiene un free pass en Megatlon que usa a diario, no tanto para entrenar como para hacer sociales y contactos. Allí acude, totalmente vestido por Nike (infaltable la gorra Dry Fit), y se pasea a lo largo y ancho del salón suspendido sobre un par de zapatillas que representan la cuarta parte de su sueldo.

El tilingo dejó de apasionarse por el fútbol hace varios años: hoy sigue al Real Madrid, a los San Antonio Spurs, a Los Pumas y a Juan Martín Del Potro. Habitualmente mantiene acaloradas charlas con otros tilingos en las que repiten conceptos y apreciaciones que le roban al Gordo Bonadeo.

Las Tilinguitas

La Tilinguita manifiesta serias dificultades para asumir que nació pobre y en el culo del mundo; ella se siente una diva de Hollywood y, como tal, invierte todo su sueldo en un séquito personal que la mime como se merece: psicólogo, depiladora, nutricionista, personal trainer, esteticista y peluquero (preferentemente de una peluquería top en Las Cañitas que sirva tragos mientras espera).

Habitualmente la Tilinguita trabaja en una oficina, sin embargo sueña con ser Wedding Planner, Personal Shopper o Asesora de Moda. En materia de entretenimiento y contenidos, es habitual que la Tilinguita se ría de la Paparazzi, de Amalia Granata y de todas las botineras. Ella sigue los dramas de Kim Kardashian, Nicole Richie y las 3 putitas rubias que adornaban la Mansión Playboy a 14.000 kilómetros de distancia.

Elbenito Gangsta Rapper

miércoles, julio 22, 2009

100% Lucha

¡“100% Lucha: el amo de los clones” ya está en los cines y presenta a nuestros luchadores favoritos y nuevos villanos!

En esta edición de 100% Lucha un doctor en biotecnología clona a Vicenti Viloni y a nuestros ídolos del catch para dar inicio a una nueva aventura imperdible. ¡Ya está en los cines y no te la podés perder!

Niño: si tienes entre 12 y 16 años y llegaste hasta acá googleando 100% Lucha, es el momento de que dejes esas pelotudeces de lado y entiendas lo que importa de verdad: entender cómo funcionan las minas. Por eso te sugiero que leas la inquietud que un lector del blog me hizo llegar al mail.

Pregunta:

Maestro, tengo 22 años y me acabo de mudar a mi primer bulín de soltero. La cuestión es que estoy re caliente con mi vecinita de al lado. La mina me parte la cabeza (jejeje… las 2) y no sé cómo encararla… el tema es que ella es una chetita divina y yo un pelagatos y no sé qué hacer, no la puedo invitar a ningún lado que hoy mínimo gastás 200 mangos. ¿Qué se te ocurre que haga para levantármela?

Respuesta:

Hacen 2 grados de sensación térmica y usted, no sólo no está en Chapelco haciendo Snowboard con amigos, sino que ni siquiera puede hacer cucharita con su vecina de al lado. Su caso es uno de los dramas más desgarradores que he leído.

Sin embargo, si está en condiciones de invertir 100 pesitos por única vez, quizá tenga la solución a su problema.

Le propongo que se suba al 132 en este preciso instante y se pegue una vuelta por el barrio de Flores. La misión será realizar un relevamiento de la oferta de sexo callejero hasta encontrar a la prostituta más gritona del barrio (indague una por una hasta asegurarse de haber hallado a la más ruidosa del rubro).

Cuando dé con la meretriz más chillona del condado ,se la lleva a su departamento y, acto seguido, le da masa hasta las 3 AM. Éntrele con furia, como mandril epiléptico. Y sin mediar palabra. Tómeselo como un trabajo, porque las delgadas paredes de Durlock de su covacha se encargarán de hacerle la prensa que usted necesita para ligar con su vecina.

Una vez terminado "el tranajo", esperará a cruzarse con su vecina en el pasillo o ascensor y, cuando eso suceda, pondrá cara de macho ponedor incansable: creo que hay que entrecerrar los ojos, fruncir la frente y replegar los labios hacia un lado mientras gruñe como perro rabioso. Practique esa cara en el espejo del baño hasta quedar conforme con el resultado final.

Si todo sale bien, ella caerá rendida a sus pies y lo invitará a conocer su departamento en el futuro cercano con alguna excusa inverosimil. Ese día, procure no vestir los calzones del glorioso Vélez Sarsfield. Use algún tipo de lencería más acorde a la ocasión.

Sin más, me despido cordialmente.

viernes, julio 10, 2009

El Usuario-Problema

Hace 101 años Henry Ford introducía el modelo T y, desde ese momento, los métodos de producción cambiaban para siempre. Si antes los autos se fabricaban artesanalmente para una burguesía acomodada, ahora se habían convertido en un bien producido en serie y al alcance de las masas.

El Ford T era un auto simple y sin sofisticaciones, es cierto, pero sobre todas las cosas era un auto económico, sencillo de reparar y barato de mantener. El automóvil, que hasta ese momento había sido un símbolo de status, ahora se democratizaba gracias a la cadena de montaje.

Todo este fenómeno industrial y social tenía sin embargo una desventaja que el propio Henry se encargó de hacer notar con una gracia tan prodigiosa como su visión industrial: “el cliente puede elegir el color de su Ford T… siempre y cuando elija el negro”.

Todas las etapas del proceso de producción estaban sincronizadas para que la línea de producción nunca se detuviera. Por eso todos los Ford T eran iguales. Esta circunstancia permitía producir a gran escala, abaratar los costos y terminar cada auto en 93 minutos.

Pero 101 años más tarde, el Usuario-Problema sigue empecinado en detener todas las líneas de producción con el objetivo de personalizar cada producto y servicio que exista en el mercado. Voy a citar un ejemplo del que seguramente todos fuimos testigos:

- Hola, quería pedirte un Big Mac.
- ¿Algo más?
- Sí, agregale huevo por favor.
- Señor, el Big Mac sale sin huevo pero podemos ofrecerle…
- (interrumpe) ¿No podés agregarle huevo? Cobrámelo eh, “yo no lo quiero regalado”.


El Usuario-Problema no quiere que nadie lo confunda con un avaro miserable, pero poco le importa que todos pensemos que es un imbécil caprichoso que nos está por hacer perder 15 minutos de nuestras vidas frente a un cajero.

- Disculpe, no le podemos agregar huevo al Big Mac ni tenemos forma de cobrárselo aparte. Pero tenemos una hamburguesa con huevo si prefiere…
- ¿Entonces por qué no le sacás el huevo a una de esas y se lo ponés a mi Big Mac? Así de fácil.
- No podemos hacer eso.
- Entonces quiero hablar con tu supervisor.


“Quiero hablar con tu supervisor” es la frase emblemática de estos pelotudos que hacen de la lucha contra el sistema una forma de vida.

El razonamiento del Usuario-Problema tiene su lógica; simplista, básica, cegada, pero lógica al fin: agarrás un huevo, se lo agregás al Big Mac ¡y listo! Sin embargo, después de 101 años y 16 millones de Ford T vendidos, creo este energúmeno debería asimilar que el mundo actual fue por un carril diferente y que, si a él le dan su Big Mac con huevo, yo quiero el mío con cheddar y rúcula.

Pero el Usuario-Problema nunca entra en razones: es el típico imbécil que discute acaloradamente con los mozos porque pidió una Sprite y le trajeron una 7up, el que devuelve la ensalada cuestionando la presencia de uno de los ingredientes de la vinagreta, el que discute los tiempos de tolerancia en cada estacionamiento, el que le grita al kiosquero porque no le quiere cambiar un billete $100 por un atado de Viceroy, el que le explica al empleado del videoclub cómo debería ordenar las películas para que él las encuentre más rápido, y el que es odiado por cada telemarketer, cada call center y cada centro de atención al cliente en el territorio nacional.

El Usuario-Problema tiene una única meta en la vida: hacerse oír, “porque yo conozco mis derechos" y "si todos nos quedamos callados nos van a seguir tocando el culo”. Para él, todos quieren cagarnos. No es extraño verlo discutir el costo del boleto con el colectivero con la misma pasión con la que discute los intereses de la tarjeta con el gerente del Banco. Para el Usuario-Problema no es un tema de dinero sino de ideales.

Si la empresa de telefonía celular le cobra 2 minutos una llamada de 1 minuto y 3 segundos, él amenaza con darse de baja a los gritos, como si de pronto los números de Movistar se empezaran a teñir de rojo. Si la señal de cable se corta por 10 minutos, llama al Centro de Atención al Cliente de Cablevisión y amenaza con litigar por daños y perjuicios; si la Coca-Cola Light cambia la fórmula, él manda una carta documento y si el desafío de la blancura o el desafío Actimel no le dan los resultados esperados, él lo considera una estafa millonaria que tiene que desenmascarar. Hasta que le envían a su casa una pack de jabón en polvo y 2 de Actimel que logran silenciarlo.

En los últimos años surgió una variedad de usuario-problema que lleva estas manías insufribles al terreno tecnológico: el Usuario-Problema-Digital. Se trata de un Neanderthal estúpido que cree que los directivos de Microsoft, Facebook o Youtube tienen que darle explicaciones por cada rediseño, actualización o cambio en las políticas de uso que implementen, como si este idiota pagara de su bolsillo por el uso de esas plataformas.

Y cada vez que Fibertel le regala 6 meses de Internet a un tipo que amenaza con irse porque no leyó la letra chica, cada vez que un restaurant cambia una gaseosa de máquina 3 veces "porque vino con poco gas", o que un hotel le regala una semana gratis a un tipo que entró a los gritos porque "la habitación no es como la del folleto", eso no nos sale gratis. Eso está previsto que lo paguemos todos los pelotudos que ya sabemos que la Coca de máquina nunca tiene gas, los que sabemos que la hamburguesa real no está tan buena como la de la foto, o los que nos tomamos la molestia de leer la letra chica de los contratos. Nosotros subsidiamos los delirios personalizados de esta gentusa. Sin Usuarios-Problema absolutamente todo nos saldría más barato.

Por eso estoy harto de la gente que vive de la queja sistemática o que sabe que después de 5 minutos de gritar se salen con la suya. Esa gente ya fue prevista en los costos de los celulares, de internet, de los restaurants y de todo lo que compramos a diario. Y yo no quiero pagarle nada a esa gente. Sólo quiero romperles la nuca con un picahielo, dejarlos morir por falta de alimentos, o encerrarlos en jaulas donde la gente normal podamos tirarles galletas y escuchar sus quejas contra el sistema, pero sin que esto repercuta en nuestros tiempos y en nuestro costo de vida.

martes, julio 07, 2009

10 preguntas

Las 5 preguntas que todos los hombres morimos por hacer en la primera cita (y nunca las hacemos porque está socialmente estipulado que hay que hablar sobre cine, series, literatura, estudios, viajes y demás pelotudeces).

1. ¿Vamos a garchar hoy?
2. ¿Con cuántos tipos estuviste?
3. ¿Y alguno de esos la tenía muy grande?
4. ¿Estás realmente segura que ninguno la tenía muy grande? Hacé memoria.
5. ¿Pero cuánto es exactamente “todos la tenían normal”?

Y las 5 preguntas que todos morimos por hacer antes de decidirnos a empezar a salir formalmente:

1. ¿Estás de verdad totalmente segura que sólo te garchaste a X tipos?
2. ¿Y sos de romper mucho las pelotas cuando estás en pareja? ¿Estás segura? Hacé memoria.
3. ¿Cuánto pesa tu vieja? ¿Hay alguna forma de comprobarlo sin tener que conocerla?
4. ¿Tenés alguna posición tomada con respecto a los tríos? ¿Es indeclinable?
5. ¿Tragás o escupís?

Creo que de una vez hay que hacer algo para sacarnos las caretas y dejar de hablar tantas pelotudeces cuando todos sabemos lo que importa.