Sin embargo, imaginá ahora que al día siguiente, un vendedor golpea a tu puerta:
- “A vos, que tanto te gustó el licor de huevo, te trajimos otro. Nos vemos mañana” y acto seguido te deja una botella más y te saca $10 del bolsillo.
Esta situación, que parece un disparate, se va a repetir indefinidamente sin que puedas ofrecer ninguna resistencia. Todos los días, llueva, nieve o truene, el vendedor va a pasar a dejarte otra botella y sacarte $10 de bolsillo. Hasta que un día, totalmente fundido -pero con container de licor de huevo almacenado en el living- el vendedor te va a visitar con una nueva propuesta de carácter indeclinable:
-“A vos, que tanto te gustó el licor de huevo, te trajimos otro licor de huevo, una mermelada de cereza y una bolsita de frutas abrillantadas”.
Y se despide, no sin antes meterte la mano en el bolsillo para sacarte $20 con la promesa de volver mañana. Con más licor de huevo, con más mermelada de cereza y con más bolsitas de frutas abrillantadas.
Parece un delirio, pero estos accionares, entre imperativos y mafiosos, son exactamente los mismos que emplean los estafadores de Bippie, Ubbi y otras empresas de contenidos para celular. Un montón de hijos de puta que, amparados en un vacío legal que los inútiles de nuestros legisladores nunca llenaron, estafan todos los días a miles de personas.
Supongamos que tenés un cumpleaños y estás decidido a ser el centro de la fiesta y que las chicas mueran de amor por vos. Entonces enviás “Chiste” al 2020 y recibís un chiste. Pero sin que lo pidas, recibís otro mañana, otro el día siguiente y así sucesivamente hasta que logres darte de baja.¿Y qué tan difícil puede ser darse de baja? Es más fácil que Angelina Jolie toque a tu puerta para pedirte una tacita de azúcar que darte de baja (además, todos sabemos que Angelina Jolie usa edulcorante).
Pero el mayor peligro de esta estafa lo representan las minas en pelotas que acechan la pantalla. Imaginemos a un usuario desprevenido que llega a su casa después de 12 horas de trabajo y, cuando sintoniza la televisión, se encuentra con una rubia bestial pidiéndole que mande un mensaje al 2020 para recibir sus fotos más calientes en el celular. Aprovechando que la bruja está en la cocina preparándole unos canelones con tuco, el protagonista de esta historia manda “Alto Gato Tetudo” al 2020 esperando una foto que haga más llevadera su miserable existencia. Aunque sea por un momento.
Al instante recibe la foto y, defraudado, piensa para sí mismo: -“qué pelotudo, pagué $3 para ver un culo en tamaño de foto carnet, mejor me compraba la Paparazzi que venía con fotos de la cumbiera esa que se comió el Kun Agüero".- Usted ha recibido un mensaje del Alto Gato Tetudo.
Mañana, tarde y noche recibiendo culos y tetas hasta que un día a las 3 AM la bruja descubre que una tal “Alto Gato tetudo” le está mandando chanchadas al marido por celular y, sin entrar en razones, le pide el divorcio. Ahora el protagonista tiene que trabajar 18 horas diarias para pagar la factura del celular, el divorcio y los abogados.

Mauro: Contame… ¿Qué auto hay debajo de toda esa fibra de vidrio?
Mauro: ¿Y no pensaste que era mejor comprarse un beeme con esa guita en vez de llenar esta poronga de chirimbolos?
Mauro: Este vehículo es bastante respetable en su presentación standard. Contanos cómo hiciste para arruinarlo irremediablemente.
Debo reconocer que el suceso me conmovió por completo. Esperaba que le regalen un Lamborghini Diablo, que lo lleven a España a jugar al metegol con Messi, que le permitan cagar a trompadas a Luis Majul... no sé, algo único e inolvidable ¡Había estado a sólo 3 números!
De verdad que siento que tengo que romperle todos los huesos del espinazo apuñalándolo por detrás con la cabecita del Martín Fierro de Oro de Nicolás Repetto, que claro está, también es un flor de pelotudo. Pero lo importante es que hoy desenmascaramos a este enano mal nacido: al final es cierto eso de que la mentira tiene patas cortas, pero también tiene pelo de concha en la cabeza.