martes, junio 30, 2009

Extra, extra! Si mandás “Alto pelotudo” al 2020 te recibís de pelotudo.

Imaginate que un día vas al supermercado y, por impulso, comprás una botella de licor de huevo. Entonces, llegás ansioso a tu casa, abrís la botella y probás el licor. Tus peores miedos se vuelven realidad: esa mierda que compraste parece vómito azucarado. Pero no dramaticemos, tampoco es la muerte de nadie, el chasco del licor de huevo nos lo comimos todos.

Sin embargo, imaginá ahora que al día siguiente, un vendedor golpea a tu puerta:

- “A vos, que tanto te gustó el licor de huevo, te trajimos otro. Nos vemos mañana” y acto seguido te deja una botella más y te saca $10 del bolsillo.

Esta situación, que parece un disparate, se va a repetir indefinidamente sin que puedas ofrecer ninguna resistencia. Todos los días, llueva, nieve o truene, el vendedor va a pasar a dejarte otra botella y sacarte $10 de bolsillo. Hasta que un día, totalmente fundido -pero con container de licor de huevo almacenado en el living- el vendedor te va a visitar con una nueva propuesta de carácter indeclinable:

-“A vos, que tanto te gustó el licor de huevo, te trajimos otro licor de huevo, una mermelada de cereza y una bolsita de frutas abrillantadas”.

Y se despide, no sin antes meterte la mano en el bolsillo para sacarte $20 con la promesa de volver mañana. Con más licor de huevo, con más mermelada de cereza y con más bolsitas de frutas abrillantadas.

Parece un delirio, pero estos accionares, entre imperativos y mafiosos, son exactamente los mismos que emplean los estafadores de Bippie, Ubbi y otras empresas de contenidos para celular. Un montón de hijos de puta que, amparados en un vacío legal que los inútiles de nuestros legisladores nunca llenaron, estafan todos los días a miles de personas.

Supongamos que tenés un cumpleaños y estás decidido a ser el centro de la fiesta y que las chicas mueran de amor por vos. Entonces enviás “Chiste” al 2020 y recibís un chiste. Pero sin que lo pidas, recibís otro mañana, otro el día siguiente y así sucesivamente hasta que logres darte de baja.

¿Y qué tan difícil puede ser darse de baja? Es más fácil que Angelina Jolie toque a tu puerta para pedirte una tacita de azúcar que darte de baja (además, todos sabemos que Angelina Jolie usa edulcorante).

En la práctica el procedimiento de baja puede implicar comunicarse al 0800 de la empresa prestadora del servicio, contactar al operador de telefonía celular, hacer la denuncia en la defensoría del pueblo, apersonarse en la Comisión Nacional de Comunicaciones o encomendarse a la virgen Desatanudos. Porque, salvo que antes de enviar un mensaje al 2020 te hayas tomado el trabajo de buscar -en mi caso, durante media hora- las cláusulas de servicio en las webs de estos estafadores, es imposible adivinar que la decisión de mandar Amor, Consejos, Kamasutra, Pastor, Horóscopo, Tarot, Gauchito Gil o San Expedito al 2020, es como hacerse un tatuaje definitivo que sólo puede borrarse con la amputación del miembro. Así lo manifiestan los miles de mensajes que las víctimas de esta estafa dejan a diario en la web.

Pero el mayor peligro de esta estafa lo representan las minas en pelotas que acechan la pantalla. Imaginemos a un usuario desprevenido que llega a su casa después de 12 horas de trabajo y, cuando sintoniza la televisión, se encuentra con una rubia bestial pidiéndole que mande un mensaje al 2020 para recibir sus fotos más calientes en el celular. Aprovechando que la bruja está en la cocina preparándole unos canelones con tuco, el protagonista de esta historia manda “Alto Gato Tetudo” al 2020 esperando una foto que haga más llevadera su miserable existencia. Aunque sea por un momento.

Al instante recibe la foto y, defraudado, piensa para sí mismo: -“qué pelotudo, pagué $3 para ver un culo en tamaño de foto carnet, mejor me compraba la Paparazzi que venía con fotos de la cumbiera esa que se comió el Kun Agüero".

Este inocente hombre cree que todo quedó ahí, que tampoco es la muerte de nadie, pero la noche siguiente lo despierta la señal sonora de su celular:

- Usted ha recibido un mensaje del Alto Gato Tetudo.

Mañana, tarde y noche recibiendo culos y tetas hasta que un día a las 3 AM la bruja descubre que una tal “Alto Gato tetudo” le está mandando chanchadas al marido por celular y, sin entrar en razones, le pide el divorcio. Ahora el protagonista tiene que trabajar 18 horas diarias para pagar la factura del celular, el divorcio y los abogados.

De verdad no entiendo cómo esta gente no tiene que dar explicaciones. Mientras que las cervezas y los cigarrillos tienen advertencias legales en letras cada vez más grandes, las empresas de contenidos para celular pueden esconder sus legales en la cuarta solapa del menú de su página web. Aparentemente estafarnos sin moderación no es perjudicial para la salud. Altos hijos de puta son.

miércoles, junio 24, 2009

Mujeres que hay que conocer antes de morir. Hoy: la Petiperra

Nadie puede poner en duda la vocación de servicio de un Ovejero Alemán, la bondad y docilidad de un Border Collie o la desinteresada lealtad de un San Bernardo. No en vano estas fieras cuadrúpedas son reconocidas como el mejor amigo del hombre.

Sin embargo, también es justo admitir que los perros de menos de 5 kilos son histéricos y demandantes como ellos solos. A las pruebas me remito: si un Chihuahua, un Caniche o un Yorkshire Terrier no está en brazos, seguramente está arañándonos la botamanga o aturdiendo a todos con su estúpido ladrido.

Y las petiperras son iguales, pero apenas más sutiles. Identificable por su exhuberancia compactada y una altura a la cruz siempre inferior al metro sesenta, la petiperra está empecinada en hacer absolutamente todo lo que esté a su alcance para captar la atención de los hombres.

De más está decir que no todas las menuditas son petiperras, pero la existencia de esta tipología es -a esta altura- innegable, y mi hipótesis es que hay un condicionamiento genético que relaciona, de manera inversa, el tamaño de ambas especies con sus necesidades de atención.

En su trato con los hombres, la petiperra siempre es confianzuda, toquetona y franelera. Esta circunstancia, sumada a la tendencia de las petiperras a envasarse el culo al vacío con pantalones ultra adherentes a los que no podemos quitarles los ojos de encima, genera en sus congéneres la antipatía más sincera y visceral.

¿Qué mujer no odia en el fondo a las petiperras?

¡Y no es para menos! A pesar de sus contenidas dimensiones, la petiperra es una amenaza de considerable magnitud. Como el veneno, que sólo viene en frasco chico, o como la bomba atómica, que con apenas 1 gramo de uranio armó terrible quilombo.

Las detractoras de las petiperras van a decir que estas tienen el porte de un cordero asado. Es cierto. Pero también hay que reconocer que las petiperras fueron bendecidas con el don de la eterna juventud. Por razones que desconozco, estos seres minúsculos no envejecen hasta pasados los 40; muchas coleccionan peluches hasta la llegada de la menopausia; y otras tantas suelen impostar un hablar aniñado que nos hierve las hormonas, imitando inlcuso las expresiones y terminologías de “Patito Feo”, “Casi Ángeles” y otras tiras juveniles.

Como corolario de su inmadurez, la petiperra sólo establece vínculos duraderos con vagos, alcohólicos o dementes bipolares que la maltratan física y psicológicamente. Estas relaciones, que le permiten prolongar su adolescencia indefinidamente, terminan siempre -denuncia policial mediante- con episodios de violencia doméstica, escraches en el ámbito laboral, amenazas de muerte o trabajos de magia negra.

Karina tenía 35, pero de alguna manera era la más joven de su grupo de amigas, que promediaba los 24. Con ella estuve tres semanas en las que envejecí como 10 años. No sé si la aburrí o si la salud no me dio para más pero fueron sólo tres semanas. Como esas bandas de un sólo hit que suenan en la radio y al principio te parten la cabeza, pero después te rompen un poco los pelotas. Por algo un single se convierte en hit. Tiene algo. Pero no es un long play.

martes, junio 16, 2009

Reunión pistera

Hoy anduve por la Expo El Garage y me encontré algunos de los carromatos más horribles que jamás haya visto. Para que entiendan un poco esta movida, entrevisté a 3 pisteros que me revelaron en exclusiva todos los secretos de sus rodados y las últimas tendencias del Tunning Argento.

Pistero 1 - Gol bordolino.

Mauro: Contame… ¿Qué auto hay debajo de toda esa fibra de vidrio?
Pistero 1: Bueno, yo tenía un Golcito y traté de hacer algo bien sobrio (sic) y elegante (sic)...
Mauro: ¿Me estás hablando de esa poronga bordó o a qué te referís?
Pistero 1: Quería lograr algo fino, ¿vistes? … lo primero que hice fue pintarlo en bordó por dentro…
Mauro: Un color sofisticado, con prestancia, ideal para un Gol 94… Decime… ¿Qué te motivó a ponerle una pantalla para que los pies del acompañante vayan viendo DVD´s?
Pistero 1: …
Mauro: ¿Entendés la pregunta o sos pelotudo?
Pistero 1: No sé. Nunca lo había pensado así.
Mauro: Decime una cosa… ¿Se garcha con esta catramina?
Pistero 1: ¡Se suben solas, papá!
Mauro: A punguearte pantallas para comprar jarras locas...

Pistero 2: Peugeot 206

Mauro: Groso este Lamborghini. Realmente un auto de este porte resalta entre toda la mierda de este salón.
Pistero 2: …
Mauro: O sea… para ver estos autos de mierda me quedo parado al costado de la General Paz media hora, me ahorro los $25 de la entrada, los $10 del trapito que me está cuidando el auto… y de paso me tuesto un poco.
Pistero 2: …
Mauro: ¿Qué pasa?
Pistero 2: …
Mauro: ¡Uh, no me había percatado que estaba en presencia de un 206 de garcha con puertas Lamborghini!
Pistero 2: …
Mauro: Empezamos mal... ¿Qué te motivó a tunear el auto más horrible sobre la faz de la Tierra y gastarte una fortuna para hacerlo aún más horrible?
Pistero 2: Tenía un 206 y nadie me respetaba, así que le cambié las puertas, las llantas, el escape, la butacas, el interior…
Mauro: Alto tunning mandaste.
Pistero 2: Gracias.

Mauro: ¿Y no pensaste que era mejor comprarse un beeme con esa guita en vez de llenar esta poronga de chirimbolos?
Pistero 2: …
Mauro: ¿Qué dice tu familia de todo esto?
Pistero 2: ¿De qué?
Mauro: De esto… de lo que estás haciendo con tu vida.
Pistero 2: Eh gato, que con esto no jodo a nadie.
Mauro: ¿Saben tus hijos que van a terminar de pagar toda esta joda en el 2045?
Pistero 2: No, gato… jejeje todavía no saben.
Mauro: Algo que me llamó mucho la atención son las pantallas que pusiste en los parasoles.
Pistero 2: jeje ¿Te caben gato?
Mauro: Me parece una idea brutal, cuando vas por la ruta y el sol te está haciendo pija la visión, entonces bajás los parasoles y el LCD te hace poronga las córneas… que es mucho más copado.

Pistero 3 - PT Cruiser

Mauro: Este vehículo es bastante respetable en su presentación standard. Contanos cómo hiciste para arruinarlo irremediablemente.
Pistero 3: Le puse llantas, lo bajé, le hice el motor, tiene 30 lucas en sonido… De hecho gané ese trofeo en una competencia de sonido.
Mauro: ¿Te gastaste 30 lucas en sonido y te dieron esa copita de cotillón?
Pistero 3: …
Mauro: Yo me gané uno parecido en sexto grado por lanzamiento de disco... te lo presto si querés.

miércoles, junio 10, 2009

Dos escenas no es un post

Una vez cada tanto, los bloggers nos despachamos con inexplicables escritos que entre líneas revelan las aristas mejor guardadas de nuestro inconciente, y cuando eso sucede, damos forma a soporíferos textos cargados de divismo y egocentrismo que no le importan a nadie.

En el fondo sabemos que no estamos escribiendo lo que el público espera de nosotros y es mentira que ese “detalle” no nos importe. Pero necesitamos sacarlo afuera porque sentimos que lo tenemos atragantado en la garganta impidiendo que fluya algo relevante... o no.

Hoy les tocó a ustedes.

Cuando los publicistas soñamos despiertos, nos imaginamos dirigiendo un cortometraje aclamado por la crítica, firmando un libro de fotografías de temática inexplicable, o escribiendo una novela deliberadamente superficial que pretende ser una crítica despiadada a la sociedad de consumo. Aunque el 90% de los publicistas hable de publicidad el 90% del tiempo, todos en el fondo estamos convencidos de que la consagración personal consiste en llamar la atención del público sin el aval de un logo millonario firmando la pieza.

Pero lamentablemente nuestros chispazos de genialidad vivita rara vez se extienden durante más de 30 segundos y nuestros sueños quedan en la nada.

Mi fantasía sin embargo es hacer una película de humor chabacano protagonizada por teenagers y rubias bestiales en bikini. Como American Pie. Sólo tengo dos escenas pensadas, pero estoy tan enamorado de ellas que se las tengo que contar.

Voy a serles sincero: sé que dos escenas no son una película (cada vez que lo recuerdo rompo en llanto). Dos escenas ni siquiera son un buen post. Tres chascarrillos inconexos sí son un post, pero dos no. Una vez escribí un post de 8 párrafos sólo porque estaba obsesionado en utilizar la palabra “escalofriante” para referirme al aspecto de una persona, pero dos escenas sin conexión aparente no son un post.

Pero igual se las tengo que contar o no voy a poder seguir adelante.

Escena 1: los protagonistas se adueñan de 2 kilos de cocaína.

En esta escena vemos a 5 teenagers en un aeropuerto recogiendo por error una valija que no les pertenece. Cuando llegan a su casa descubren el contenido: nada menos que 2 kilos cocaína de máxima pureza.

- ¡Guau! ¿Ustedes están viendo lo mismo que yo?
- Esto no puede ser real…
- ¡Talco gratis para todos!
- Iuju!!!


Entonces arman un enorme pilón de merca en la mesa y uno a uno empiezan a untarse la ingle y los pies como si fuera polvo genérico. Esto se repite durante varios días en los que todos hacen uso del pilón comunitario. Pero un día, uno de los teenagers está haciendo zapping buscando culos y tetas cuando se topa con un documental sobre el narcotráfico. En ese momento entendió todo.

- ¡No! ¡No era talco lo que encontramos!
- ¿Y qué era?
- ¡Cocaína!
- ¡Pero la puta madre! ¡Por eso no me mantenía las pelotas frescas!


Sobre la mesa aún quedan unos pocos gramos dispersos, un leve polvillo blanco que se extiende a lo largo y ancho de la madera oscura.

- ¡Vamos a probar lo que queda!

Entonces todos se sientan alrededor de la mesa a punto de repartirse el botín hasta que uno de los chicos estornuda violentamente, haciendo desaparecer aquel blanco objeto de deseo. Ahora la mesa quedó impecable, porque toda la cocaína está en la cara de Guido.

Guido tiene un acné fulminante grado 4. De esos que dejan secuelas jodidísimas (tipo como las del Teniente Castillo). Una cuestión pusulenta mal.

Muy jodida, posta.

Todos miran serios la cara de Guido, que parece Marcel Marceau con la cara dinamitada. Ahora y por corte directo vemos a los 4 teenagers aspirando el rostro de Guido con 4 canutos. Fin de la escena.

Escena 2: los protagonistas van a la playa y el mar está picado.

Vemos a los 5 teenagers en la playa corriendo a meterse en un mar desolado. Entonces aparece el bañero, estoico, a detenerlos.

- ¿No ven que está la bandera roja?

Los 5 jóvenes se miran entre ellos sin entender. Están todos pálidos y desgarbados, unos impresentables.

- El mar, chicos (mientras señala el agua)… ¡está muy picado!

Se vuelven a mirar entre ellos y elevan sus hombros. Ya no quedan dudas: tienen un serio retraso.

- El mar, chicos, los va a chupar.

Todos se miran con complicidad y picardía. Uno de ellos responde entusiasmado:

- ¿Nos va a chupar en serio?

Entonces todos se bajan los shorts y corren en pelotas al mar gritando con el pito al aire. Fin.

Elbenito

Elbenito corre en su andador por toda la casa. Cuando se cansa y se detiene le grito enérgicamente: "¡No seas flojo Elbenito! Yo sé que lo podrías hacer mucho mejor". A veces llora, no le gusta lo que digo pero sabe que tengo razón.

Elbenito ya empezó a comer. Come banana, polenta, yogur, calabaza y papilla. También probó el helado de vainilla y la Fanta pero la madre aún no lo sabe. A su edad yo comía empanadas y pastel de carne.

Elbenito me pidió un Lamborghini a Radio Control. Obviamente fue con la mirada, todavía no sabe hablar. A lo sumo balbucea un par de monosílabos y yo le digo "¡Pero la puta madre Elbenito! ¡No se te entiende un carajo! ¡Yo a tu edad ya sabía hablar lo básico y contar hasta 10!". Hay veces que me zarpo y llora, porque sabe que tengo razón.

Hace poco le pasé la rasuradora y lo amenacé: "si te llega a salir monoceja, te la paso entre los ojos". Se rió, creo que piensa que lo dije en joda. Antes muerto que un hijo unicejo.

No hay que dejarse engañar por su llanto manipulador. Está pidiendo rigor, disciplina, severidad y límites. Todo eso hay que darle a Elbenito.

jueves, junio 04, 2009

Extra, extra: Justo a Tiempo es el peor programa del mundo y Julián Weich es una mierda de persona.

Si algo le faltaba a la Televisión Argentina era un leprecón enjuto con cabeza de viruta regalando los premios más miserables sobre la faz de la Tierra.

Lo tenía que decir.

El nuevo delirio de Telefé se llama “Justo a Tiempo” y tiene a miles de argentinos hipnotizados frente a la pantalla con un cronómetro en una mano y un celular en la otra.

El conductor es el insufrible Julián Weich, que hace rato pasó la barrera de los cuarenta, pero sigue obstinado en perpetuar esa excitación preadolescente e histrionismo bufonesco que lo consagraron en el 92.

El trabajo de este gnomo maligno (el pelotudo de Weich) consiste en abusar de sus ridículas morisquetas y ademanes grandilocuentes para convencer a 2 millones de insanos -que lo miran por debajo de la línea de pobreza- de enviar innumerables mensajes de texto a razón de $3,63 cada uno para jugar a sus estúpidos juegos.

“Justo a Tiempo” promete una política de recompensas más que generosa (con departamentos, autos y $100.000 en efectivo) pero en la práctica a duras penas supera los $3.000 regalados por programa. La ecuación no resiste el menor análisis: es una estafa millonaria.

La semana pasada me expuse a esta patraña televisiva y estoy en condiciones de afirmar que es el peor de los cánceres de la televisión argentina: los juegos son denigrantes y los premios irrisorios para un programa con una tanda millonaria, a las 22, y en el canal líder.

Me remito a un par de ejemplos que me dejaron marcado para toda la vida:

Un productor tuvo la genial idea de meterle un cronómetro en el culo a los 24 pelotudos de la tribuna. Aquel que logró sentarse en el tiempo exacto se hizo acreedor del dudoso privilegio de ingresar a un vehículo que giraba como loco con 90 llaves en su interior.

Si lograba encontrar la llave que daba arranque al vehículo en menos de un minuto, se llevaba el rodado y todos nosotros teníamos que volver al secundario a recursar Estadística I.

Acto seguido este ser despreciable (Weich, claro está) se comunicó con 3 televidentes a los que les hizo 4 preguntas de cultura general para -y escuchen bien esto- pagarles la luz, el gas, el teléfono y el agua. ¡Un servicio por cada pregunta respondida correctamente!

Creí que no podía tolerar más de este pijoteo televisado. Se me habían escurrido las ganas de vivir, pero minutos más tarde Weich se comunicó con el ganador del billete de 2 pesos de la semana pasada y recobré la esperanza: un hombre de José León Suarez estuvo a 3 números del billete ganador... ¡46 millones y pico de un billete serie F!

¡A sólo 3 números!

Parecía un milagro. Entre las 600.000.000 de combinaciones posibles este hombre estuvo ¡a sólo 3 números!

Debo reconocer que el suceso me conmovió por completo. Esperaba que le regalen un Lamborghini Diablo, que lo lleven a España a jugar al metegol con Messi, que le permitan cagar a trompadas a Luis Majul... no sé, algo único e inolvidable ¡Había estado a sólo 3 números!

Semejante prodigio merecía un premio memorable, para colmo de males el tipo se emocionó porque acababa de ser padre y estaba desocupado. Casi lloré. El suceso me había llenado de esperanza e ilusión hasta que el conchudo de Weich lo despachó con 1.000 pesitos y un lapidario “¡parece que el bebé vino con un pan bajo del brazo!”.

¡Pero la puta madre! ¡Sentí que me desgarraban por dentro! Hay más chances de cagar un lingote de oro sólido que de embocar el número exacto de un billete de $2 ¿y le dan mil pesitos miserables?

Y si tenés más culo que cabeza y de pedo pegás al número exacto el premio es… ¡un jodido ciclomotor chino! ¡Tengo que romper todo! ¡No puedo más! ¿Quién fue el hijo de puta que ideó esta joda?

Me fui corriendo a gritar obscenidades por el balcón y volví a la pantalla un poco más liberado, pero el sosiego duró poco.

Para el siguiente juego, Weich sentó en una mesa a Tuqui, Fierita, Zaira Nara y otros 3 monigotes (por lejos el panel más bizarro que vi en mi vida) y cuando dio la orden empezaron a pasarse sus platitos unos a otros en todas las direcciones posibles. El televidente tenía que seguir 3 de esos platos a la vez en su Telefunken de 14 pulgadas (seguramente amurado a la pared de la cocina) para ganar la friolera de… ¡$1000!

De pedo que pudo adivinar un platito y se llevó 300 pesitos, pero esta rata inmunda de cloaca de cooperativa agraria (Weich) se quejó porque el espectador no festejó su premio lo suficiente:

Weich: ¡¡Te ganaste 300 pesos!! (mientras ensayaba alguna de sus diabólicas contorsiones faciales para cargar la escena de dramatismo)
Televidente: Sí…
Weich: ¿Qué pasa que no festejás? ¡Ponele más ganas! ¡Te llevaste 300 pesos!
Televidente: Sí, qué bueno… pasa que no soy muy demostrativo.
Weich: 300 pesos nunca vienen mal…


¿Este tipo maneja un humor extremadamente ácido o es lisa y llanamente un hijo de puta?

Está claro que la patraña de “Justo a Tiempo” no puede sostenerse sin los gritos y la euforia debidamente sobreactuada de este farsante. Y digo debidamente sobreactuada porque todo en Weich es extremado hasta superar los límites de la verosimilitud: los festejos, la buena onda, la complicidad con el público, los gestos, absolutamente todo es magnificado. Sucede que el tipo es tan pero tan basura en la vida real que tiene que hacer una pantomima de lo que él interpreta que es ser simpático.

De verdad que siento que tengo que romperle todos los huesos del espinazo apuñalándolo por detrás con la cabecita del Martín Fierro de Oro de Nicolás Repetto, que claro está, también es un flor de pelotudo. Pero lo importante es que hoy desenmascaramos a este enano mal nacido: al final es cierto eso de que la mentira tiene patas cortas, pero también tiene pelo de concha en la cabeza.

lunes, junio 01, 2009

100% Lucha: La vida misma.

En esta oportunidad recibimos con beneplácito el mail de un amigo lector que deja constancia de su proceder en relación a los consejos vertidos en esta edición de 100% Lucha.

Los más memoriosos recordarán a aquel lector que hace 2 meses planteaba que su relación se estaba volviendo rutinaria. En sus palabras nos contaba que "estoy de novio hace ya 2 años y medio y seguimos, pero la relación no es la misma. Llegué a la etapa en que empezás a notar solamente los defectos de la otra persona".

Ante ese escenario, nosotros sugerimos que evalúe los pros y contras de estas 3 soluciones posibles:

1) Dejarla.
2) Estirar la relación y ver qué pasa.
3) Seguir y garcharse todo hasta decidir qué hacer (asumiendo el riesgo de que lo agarren).

Hoy un mail de nuestro lector nos pone en actos:

De: xxxxxxx
Enviado: sábado, 30 de mayo de 2009 06:32:53 a.m.
Para:
srmauro78@hotmail.com

Debo confesarle que estuve mucho tiempo dubitativo, sin saber qué hacer hasta que un día, después de un cansador rodaje, decidí salir a caminar solo y pensar en qué me convenía.

Resolví que realmente estaba aburrido, había llegado a un punto a los 19 años en que podía saber claramente que iba a suceder con un mes de anticipación y tal vez por ser acuariano o un indeciso de mierda, eso conmigo no va.

La opción 1 tomó lugar y soy un hombre totalmente libre. Mi padre bien me dijo "buena, ahora salis, te garchas otra y listo". Descubrí que mi padre era un profeta oculto. Tengo que decir que estoy más feliz que nunca y dispuesto a lo que venga. Me encanta no saber que va a pasar de acá a un mes.