martes, mayo 26, 2009

Extra, extra: si crees en Sai Baba u Osho hay altas chances de que seas un pelotudo.

Aquellos que rondamos los 30 tuvimos un privilegio único en la historia de la humanidad: fuimos contemporáneos de una docena de profetas y Mesías como para elegir el que más nos guste.

Y era lógico que suceda: Jesús y Buda llevan más de 2000 años de asueto y el de los judíos ni siquiera dio el presente todavía. Ya había pasado un tiempo bastante prudencial. Por eso, y en oposición al silencio mesiánico, surgieron un montón de oportunistas con una respuesta para todo. Porque si hay algo que todos tenemos son preguntas:

Persona: ¿por qué el Tsunami barrió con nuestra casa y todas nuestras pertenencias?
Profeta: No es lo material lo que da sentido al jarrón sino el vacío que le permite llenarlo. Debes aprender a desapegarte de lo material. Medita eso hermano y encuentra el amor.
Persona: ¡Pero la Nona y el pichicho también estaban adentro de la casa que se llevó el Tsunami!
Profeta: A veces Dios obra de maneras misteriosas.


Incluso para las peores calamidades tienen una respuesta. El primero de estos chantas fue Sai Baba.

«Yo soy la Belleza Suprema...» (Sai Baba, parafraseando las palabras de Krishná -¡No puedo más! ¡Mírenlo bien!-).

Todo empezó con un viaje religioso de Silvia Pérez. Y digo viaje religioso porque las viejas divorciadas nunca van de vacaciones. Las viejas divorciadas, si todavía menstrúan, se van de Shopping a Miami. Y si son menopáusicas: hacen viajes religiosos.

Parece que Silvia llevó las tangas a la casa de empeño y se tomó un avión a India a seguir a un negro con porra que andaba en batón fluorescente. Un disparate. Si de verdad surgiera hoy un mesías, yo creo que sería un tipo elegante, de hablar pausado y buena presencia.

Cuando Silvia volvió, estaba tan entusiasmada que se convirtió en vocera oficial del negro (hago notar que Silvia siempre termina hablando de un negro en las entrevistas) y declaró que Sai Baba tenía poderes ilimitados que trascienden el potencial humano (¿no que se están imaginando Sai Baba vs Dragonball Z?) pero que “por su extrema humildad se niega a mostrarlos al mundo” (dejame de joder…).

- ¡Che! ¡Sai Baba! ¡Pegate una levitadita!
- No da. Me parece muy pedante con tanto público.

¿De verdad la gente puede ser así de pelotuda?

La realidad es que Sai Baba tiene denuncias por abuso sexual y fraude financiero: yo para negro chanta converso prefiero a Pocho la Pantera.

El segundo fue Osho, el Mesías que invitando a sus seguidores a desprenderse de lo material se armó una flota de 90 Rolls-Royce.

¿Usted le compraría un auto usado a este tipo? ¿Dejaría a su hija de 14 sola con él?

Osho era un insano que creía ser la reencarnación de Buda. El problema fue que millones de insanos le creyeron.

Las claves del éxito de Osho fueron agarrar un pedacito de cada religión, proclamar la liberación sexual y armar un discursito con ribetes individualistas y subversivos que calaba hondo entre putihuecas con vocación de especiales y viejitos gagá que querían garcharse a las putihuecas. Entre ellos podemos citar al ridículo de Hanglin que, cuando se cansó de lucir sus escrotos lánguidos por 5 minutos de televisión, se hizo fan de Osho para explicar el movimiento en revistas y medios gráficos.

Lo que los fanáticos de Osho nunca mencionan es que está debidamente documentado que el tipo era drogadicto y delirante: el negro se armaba unas jarras locas con Diazepam, Valium y óxido nitroso y empezaba a tirar vaticinios.

Según Osho el fin del mundo llegaría en 1999, pero antes estaríamos todos muertos de sida (salvo sus seguidores que podían garchar a diestra y siniestra, pero “debían hacerlo con guantes de látex y no darse besos para no contagiarse”).

Tiempo después lo agarraron llevando un millón de dólares en joyas a las Bahamas y lo encarcelaron. Cuando salió en libertad empezó una exitosa carrera como Gangsta Rapper (esto no está probado pero creo que el siguiente testimonio fotográfico es revelador).

¡Osho es el negro Snoop!

Y la nueva movida hoy es El Secreto o la Ley de la Atracción.

Para que estas creencias pelotudas trasciendan tienen que afirmar un disparate que desafíe nuestro sentido común: sólo así los medios de comunicación se hacen eco de estas incoherencias multiplicando su alcance.

Txumari Alfaro, por ejemplo, era un viejito simpático que hablaba de remedios caseros y nos invitaba a combatir la calvicie untándonos el cuero cabelludo con caldos de nuez moscada, berberechos y achicoria.

A nadie le importaban esas boludeces hasta que un día nos sugirió que bebamos nuestra propia orina para vivir más saludables. Ese día el mundo entero supo de él. ¡El tipo quería que nos tomemos nuestro jodido meo de la mañana!

- Y dígame entonces, ¿qué propone su dogma para purificar nuestros espíritus?
- Lo mejor para purificar el espíritu es clavarse el meñique izquierdo hasta la tercera falange en el orificio del culo y silbar La Marsellesa todas las mañanas con el culo apuntando al Oeste. Es incómodo, pero realmente te cambia la vida.


Cuánto más desopilante es el desvaríe, más espacio vas a lograr en los medios. La Ley de la Atracción es el disparate del momento. La película fue vista por millones de personas y el libro se agota de los estantes de todas las librerías.

La Ley de la Atracción dice que si pensás mucho en algo, ese algo te pasa.

Suponete que te dio el dengue. Vos pensás que fue porque sos un cabeza que vive en el culo del mundo con clima tropical en pleno junio y encima apilaste las Pirelli P44 del Duna en el fondo del jardín.

No. ¡Fue porque “pensaste” en el dengue y lo llamaste con la mente!

La mente es una puta desgraciada que tira aviones, genera epidemias y causa catástrofes naturales, pero por suerte también atrae la salud, la fortuna, la fama y la juventud. No importa el esfuerzo que dediquemos a una tarea, lo que hay que hacer es pensar mucho en eso que más deseamos.

Sin saberlo yo vengo aplicando la Ley de la Atracción desde hace años, lo que no entiendo son los tiempos que hay entre la visualización y la concreción del deseo. Pero esto no debería demorarse más: ya llevo 15 años imaginándome a todos los gatos de Sofovich haciéndose un buche de garompa todos los días y hasta ahora no pasó nada.

Yo no sé cuánto tiempo más piensa tomarse esta mierda de la Ley de la Atracción.

En Oblogo!

Por segunda vez los chicos de Oblogo publicaron un texto del blog.

Pueden leer la revista acá.
Hoy a la noche subo algo para que no me acusen de chanta.

domingo, mayo 24, 2009

4 formas en que se conectan hombres y mujeres

Los mecanismos que conectan las vidas de hombres y mujeres son misteriosos, pero de todos ellos quizá el más básico sea aquel que compatibiliza el consentimiento de una chica rápida con las necesidades básicas de un garchador omnívoro. En mi experiencia las chicas del sí fácil son sintéticas, positivas y predispuestas como ninguna, y sin embargo, después de la conmoción inicial, no hacen más que defraudar. No sólo tienen la misma pericia que un espantapájaros insolado sino que es totalmente imposible establecer cualquier tipo de conexión con ellas: son como autómatas posesas por un cooperativismo vaginal. Como el Fast food, sólo aptas para paladares poco refinados. La mujer provocadora, popularmente desprestigiada por sus congéneres con lapidarios motes etiquetadores, es aquella que ejecuta un plan de seducción, una estrategia de conquista. La provocadora es un señuelo, una trampa en la que la víctima elige caer, porque quien provoca construye el escenario en el que es el otro quien toma la iniciativa. Es esta una de las categorías más infravaloradas del mercado femenino: incluso en el acto más burdo y sobreactuado de una provocadora existe una naturaleza elegantemente habilidosa que invierte los roles del cazador y el cazado. Sólo para hombres seguros de sí mismos. Menos maquiavélicas, las sincericidas no tienen movimientos calculados ni crean escenografías. Son la cara más legítima y transparente de las intenciones femeninas: ellas sentencian su objetivo sin sutilezas, circunstancia que genera en la mayoría de los hombres sentimientos de desconfianza y alejamiento. Sólo un sincericida neutraliza a sincericida. Para la mujer química, en cambio, todo se remite a la piel. Sugestión o atracción caprichosa, este artilugio inexplicable ha cometido algunas de las atrocidades más despóticas jamás vistas, y a pesar de todo, parece seguir siendo el más democrático de estos mecanismos.

domingo, mayo 17, 2009

Homenaje al Lector II (Bonus Track)

En diciembre del año pasado, Cele y Roma Rodriguez debatieron sobre los Backstreet Boys:

CeLe*~ said...

Matense todos por envidiosos hijos de puta! le harian un bien a la humanidad ;) vamos a reventar el Luna el 3 de marzo! se van a tener que meter las palabras bien en el orto!


aguanten los BackStreet!

CeLe*

Roma Rodriguez said...

M., con todo su permiso, me voy a tomar la libertad de contestarle a esta "intelectual" tataranieta de Borges.

Estimada *Cele*, todo bien con los "Backstreet", nadie niega que en los '90 fueron escuchados mundialmente por niñitas ilusas, que se hacian pis cuando veian el video de "Quit Playing with my heart" y que se pasaban horas llamando a los 40 principales, para pedirle a la gorda May Queen un temita de los "BSB".

Nadie niega que la juntaron en pala de tanta porqueria merchandaisinera que vendieron. Hasta ahi, todo regio.

Ahora, que tengas el tupé de decir que van a reventar el Luna Park... Divina de mi corazon... ¿¿¿sabes cuanta Cindor le hace falta a esa "Boy Band" venida a pique para llenar un Luna Park??? Vos no tenes idea de lo que es "Reventar" un Luna... ¿Sabes quienes "Reventaron" el Luna Park en su momento? Ringo Bonavena, Carlos Monzon y Nicclino Loche. Ah no, pero claro... Vos no tenes idea de quienes son (No amorosa, no son cantantes de boleros eh!).

Pero bueno, seguro que vos fuiste al Luna, cuando estaba "Disney On Ice" o el piojoso de Ricardo Arjona.

En el caso hipotetico de que vos y todas las minusvalidas mentales (que van a vender hasta la maquina de dialisis del nono con tal de ver a los entes sin gracia hacer playback), llenen el Luna Park, dejame decirte que ese fanatismo pedorro, les quedaba bien cuando tenian 12, 13 o 14 años.

Ahora que son todas una manga de pelotudas grandes, dejan mucho que desear. Si tienen novio, ojala que esa noche, se vayan de putas con los muchachos, que al dia siguiente, alguno suba las fotos de la fiesta negra al facebook y que esten todos etiquetados dandole masa a la puta mas puta de todas.

CRECE PELOTUDA, CRECE!!!!!

Vulgar said...

NOTA MENTAL: CELESTE SIEMPRE FUE NOMBRE DE PROSTITUTA.

Roma Rodriguez said...

Particularmente a mi, no me da envidia, me da tristeza.

Tristeza de ver a pelotudas de veitipico seguir con la misma libido incotrolable que tenian a los 14.

Pagar por ver a 5 giles cantar temas panchisimos, me parece completamente idiota. Los Backstreet Boys, fueron un suceso en los noventa. Pero FUERON. O sea, ya esta, ya paso, SUPERENLO!!!!!

Ustedes no tienen 14 años y ellos, estan lejos de ser esos bellos jovenes sexies. Ahora ustedes, la mayoria son licienciadas en manualidaes con goma eva y ellos son ex-alcoholicos, ex-cocainonamos y ex-fajadores de blondas.

No vengas a romper las pelotas con la envidia. Es patetico e indignante.

~*CeLe*~ said...

No se si van a leer esto porque aclaro que solo entré buscando info del concierto en google, como se dice.. ' vi luz y entré! ' :P

pero le queria contestar y cagarme de risa del patetico de **Roma Rodriguez**.. decias??.. que no iban a llenar el luna?!! te comento que ya se agotaron todas a excepcion de las de $80, las mas baratas, las cuales no va a faltar mucho para que tambien se agoten.. y todo en menos de 1 mes!!

200 personas en la puerta del Luna el 5 de enero, dia en que se pusieron a la venta general! Y TODO ESTO SIN PROMOCION NI UNA MIERDA, no hay afiches en las calles ni mucho menos promocion en la tele... como te quedó el orto??? pelotuda mental!

Me encanta que te estes metiendo tus palabras en el ogt.. como se siente??Y SI.. LOS BACKSTREET VAN A REVENTAR EL LUNA! Y VOS DE ENVIDIA PORQUE SEGURO NI TU VIEJA TE FUE A VER NI A LOS ACTOS DEL COLEGIO!!JAJAJAJAJA

CeLe*

Roma Rodriguez said...

Estimada intelecutal graduada en Harvard ~*CeLe*~:

Ojala que tu novio te vea en Cronica TV, gritando histericamente como una parturienta pariendo sextillizos y te deje por pelotuda.

Por mas que hayan vendido tres millones de entradas en media hora, NO REVIENTAN UN CARAJO PUBERTA.

200 personas en la puerta decis vos... Ok, 200 personas de las cuales 180 se quedaron de garpe maaaaal y encima se comieron una cola mas larga que esperanza de novia, bancandose 40 grados de calor a la sombra... Te explico, hay unos señores (y algunas señoras) que se llaman"REVENDEDORES/AS". El trabajo de estas personas, consiste en sacar MUUUUUUUUUUUCHAS entradas ni bien salen a la venta, para despues revenderlas en Mercado Libre al triple del precio original, para que todas las minusvalidas mentales que se jactan de ser "Hiper Fanas", por mas que tengan que hipotecar la casa e irse a vivir abajo de Puente La Noria, paguen ese precio.

Ah y dos cositas mas: 1) Mi vieja no habra venido a los actos, pero la tuya te seguro que hizo dos cosas:

a) Te tiro de cabeza cuando eras recien nacida mientras te cambiaba los pañales.

b) Se caso con el hermano, y de ese amor incestuoso, naciste vos.

Sino, sinceramente, no me explico tu falta de materia gris.

Anónimo said...

Este comentario es para Roma Rodriguez, o cabeza de pija, como te llames... Que pelotudo sos, meterte con las fans de los BSB es cualquiera! cada quien tiene sus gustos, y mientras a vos no te perjudiquen en nada, que MIERDA TE METES? pareces un NEGRO DE MIERDA mal cojido, hace cuanto no la ponés "querido" ?? se nota que estás al palo y x eso destilas veneno, te doy un consejo... HACETE UNA PAJA Y TOMATE LA LECHE, bisnieto de hijo de remil puta!!!!

PD: Aguante Justin Timberlake.

martes, mayo 12, 2009

Cuaderno de Terapia. Hoy: el buchoneo.

Cada vez que una persona hace un chiste malo, un hábito arraigado socialmente nos condiciona a replegar uno de nuestros pómulos y fingir una sonrisa unilateral y sobreactuada. Supongo que corresponde: es un gesto de consideración para con una persona que, en vano, está tratando de alegrarnos el día.

Esos pequeños rictus de falso asentimiento son capaces de envalentonar al más patético de los chistosos y alentarlo a seguir dando rienda a suelta a su bombardeo de jocosidad berreta. Pero si la intención es buena y no perjudica a nadie, corresponde.

Sin embargo, y como una puta que regala su cuerpo pero no sus ideales, me niego rotundamente a ser cómplice de una joda desatinada, básica e improvisada. Esta circunstancia me convierte en un buchón hecho y derecho.

En 1989 cursaba 6° grado en un coqueto colegio sobre la calle Aráoz que me vio pergeñar un surtido de maldades impensable para un primario. A veces, a la salida del colegio agarrábamos a algún desprevenido de 3° y le hacíamos un ofrecimiento difícil de rechazar: - “Vení, vení… te vamos a contar un secreto de los grandes, pero vayamos más allá para que no nos escuchen…”- y poco a poco íbamos dirigiendo al inocente expectante sobre un regio sorete, que lo esperaba plácido en la vereda.

- “¿Y? ¿Cuál es el secreto?”
- “Vengamos más acá, tengo miedo que alguien escuche…”
- “¿Y? ¿Ahora? ¿Cuál el secreto?”
- “Acabás de pisar mierda de perro, pero no le digas a nadie”.

Era increíble, pero siempre caían ante la mirada atónita de sus madres, señoras regias abusadoras de jopos y hombreras de menemista inmensidad que nos miraban como si fuéramos unos pendencieros irrecuperables.

En el fondo estaba bien, detrás de esas jodas de apariencia pelotuda, había siempre el esbozo de una estrategia sutil, el relámpago de la sana malicia juvenil y el germen de la división de tareas que establecía los cimientos de la confianza mutua. Nuestras jodas estaban plagadas de valores y yo, como autor intelectual de la mayoría de ellas, no podía más que hincharme de orgullo.

Sin embargo un día, cuando mediaba el año lectivo, reunieron a todos los padres en el Salón de Actos para darles una noticia inesperada: la dueña del instituto había decidido vender las instalaciones para construir un edificio, así que el año siguiente deberíamos buscarnos un nuevo colegio.

Mis viejos me anotaron en una afamada escuela sobre la calle Riobamba, una madriguera del Opus Dei dirigida con métodos del medioevo que no sólo castigaba los excesos obligándonos a asistir los sábados, sino que hasta ese momento, hombres y mujeres cursábamos separados, circunstancia que propiciaba una idiotez galopante.

Así padecí todo el año, siendo el cómplice silencioso de algunas de las jodas más básicas jamás vistas: golpes por detrás, manteadas asesinas, avalanchas en las escaleras, destrucción de útiles. En un año había pasado de estrella del prime time a reidor de reality.

El último día de clase, mientras regresaba a mi división después de hora a buscar un sweater que había olvidado, vi como 4 energúmenos de 7° B destruían frente a mis ojos todos los muebles de nuestra aula (7° A).

Vandalizaron algunos pupitres, partieron un mueble del fondo, rompieron las luces y descolgaron los ventiladores del techo. Me pareció bastante estúpido teniendo en cuenta que estábamos en un colegio privado que iba a cargar los gastos a la cuota durante el nuevo año lectivo, así que traje a una maestra al epicentro de la catástrofe donde, inmutable y frente a los delincuentes juveniles, hice la denuncia:

- “Fue aquel orejón, el petigordo, el de los cachetes de Kiko y ese otro con cara de pelotudo. Son unos forros de mierda. Hay que hacer algo.”.

Y le dije pelotudo y les dije forros de mierda, porque cuando el predicado es insólito, nadie juzga la denominación del sujeto.

Sentí un placer inmensurable, alguien tenía que impartir justicia. La profesora guió a los 4 inadaptados a la dirección, mientras me miraban de reojo y deslizaban sus índices por el cuello en código mafioso. El petigordo gritó enfurecido: “Vas a morir ¡nuevo buchón!” mientras apretaba el puño como un Bruce Lee occidental después de dar su mejor golpe.

Al año siguiente, durante el primer día de clases, la profesora tomó lista sin mencionarme:

- “Perdón profesora, pero no me nombró…”
- “A ver… mmm… qué raro, parece que estás anotado en 1° B”
- “¡¡¡Tiene que haber un error!!!”
- “No… es así… parece que te pasaron a la otra división para emparejar… es que eras el más nuevo…”.

Me iban a emparejar a trompadas. Así me agradecía ese colegio de mierda, soltando a un delator de guante blanco en el Pabellón de Asesinos del Penal de Olmos.

Y así fue, cursé los 5 años del secundario con el orejón, el petigordo, el de los cachetes de Kiko y ese otro con cara de pelotudo y la pasé bastante mal, aunque a la distancia destaco que la exclusión te da una capacidad de observación prodigiosa. No digo que la capacidad de observación te salve de una golpiza multitudinaria en un recreo, pero algo hay que rescatar.

Nunca escarmenté: durante la cursada tuve 3 o 4 incidentes de buchoneo que me valieron unas golpizas inhumanas pero nunca lloré, y sin embargo he visto quebrar incluso a los más malos en vigésimoquinta amonestación. Así que si la joda es básica, yo buchoneo. Por respeto a las buenas jodas.

domingo, mayo 03, 2009

Mujeres que hay que conocer antes de morir. Hoy: la Cosmogolican.

En las Ciencias de la Comunicación casi todo es discutible, sin embargo hay tres axiomas que aún nadie pudo refutar: para venderle caramelos a un nene de 9 años lo más eficaz es mostrar una teenager consumiéndolos (como Lopilato). Para venderle un descapotable a un sexagenario, lo más eficaz es promocionar el vehículo junto a una rubia de piernas perfectas (como Lopilato). Y para venderle una revista a una bruja de treinta, con la voz ronca del cigarrillo y las piernas pinchudas como cactus, lo más eficaz es mostrar a una chica joven y exitosa en la tapa (que también puede ser Lopilato). Se llama “aspiracionalidad” y es el deseo de ser representados por algo que en realidad no somos.

Mucho más que una revista, la Cosmo es el manual de instrucciones de todas aquellas situaciones que -se supone- deberían resolverse espontáneamente: la conquista, el sexo, el diálogo, la convivencia y otras experiencias encargadas de moldear la individualidad de cada mujer a través de la prueba y el error.

Al cabo de unos meses de lectura, la Cosmogolican consigue erradicar completamente sus últimos vestigios de naturalidad, espontaneidad e inocencia, reemplazándolos por maliciosas estrategias guionadas que seguirán al pie de la letra.

El proceso de inducción de la revista es una promesa bastante explícita que no tarda en hacerse evidente: escaparle al dedo acusador de otras mujeres y ser exitosas, elegantes y sexies a la vista de los hombres; ambos motivadores lo suficientemente fuertes como para conseguir que una psiquis limitada acate a rajatabla los dictámenes de este pasquín mediocre.

Si hay algo que desvela a la Cosmogolican es la idea de transmitir sensualidad en cada uno de sus actos, de hecho cualquier análisis de contenido revelaría que no hay edición de la revista que no mencione las palabras “sexy” y “hot” al menos 200 veces. Otros contenidos recurrentes son las enseñanzas para potenciar y prolongar orgasmos, cómo encontrar el punto G, cómo practicar el aqua sex y la ya semestral “descubrí si él es normal ahí abajo”.

La elección del vestuario constituye una obsesión primaria de la Cosmogolican: desde la hebilla del pelo a los zapatos, cada detalle de su atuendo está calibrado al milímetro para camuflar de grandes marcas, una inseguridad e histeria galopante.

Una Cosmogolican de ley siempre tiene un amigo RRPP que le asegure el ingreso a las mejores fiestas y eventos de la ciudad. Así es como una noche fría de invierno se pone su mejor vestido y, combinación de colectivos mediante, se apersona en una fiesta en el Faena, para apuntar descaradamente a un polista en ascenso, al dueño de una productora palermitana o a un empresario gastronómico que deje a la vista y sobre la mesa, las llaves de su Mini Cooper cero kilómetro. A veces las Cosmogolicans logran su cometido y se enganchan alguno de estos prospectos, pero la macabra obsesión de estas mujeres por estrujarnos las gónadas con las manos y meternos un dedo en el culo a la primera de cambio, propician un abandono que no tarda en concretarse (no sé quién escribe esas notas).

Mucho más dedicada que talentosa, la Cosmogolican conoce todas las estrategias de escalada laboral y sobreestima exponencialmente sus habilidades profesionales: si trabaja en una inmobiliaria, no duda en sugerir en su blog (de estricta estética rosa) que es una de las promotoras del boom inmobiliario. Si es cajera en un Banco, copia y pega noticias de macroeconomía que a duras penas entiende. Y si estudia abogacía, inventa anécdotas forzosamente parecidas a la trama de Legally Blonde sin sonrojarse.

La Cosmogolican adora fijarse objetivos y cosificar a los hombres. No es extraño que en un mismo trimestre sus gustos vayan mutando de un extremo al otro, intercambiando fluidos con turistas de algún after, con estudiantes de cine, o con profesores de Reggaeton de una cadena de gimnasios. Todo suma.

Como al final ninguno la toma en serio, de golpe y porrazo se convierte en la feminista más acérrima y se convence de que no es la clase de mujer que necesite un hombre a su lado. Entonces deja de salir por un tiempo, le regala un vibrador de acero inoxidable a cada una de sus amigas, y juntas se reúnen a contener sus copiosos llantos de viernes a la noche viendo repeticiones de Sex & The City mientras aplauden las conquistas y proezas sexuales de Samantha -poco creíbles para una cincuentona que ni siquiera está tan buena- y el egocentrismo, superficialidad y guardarropas de Carrie -poco creíble en una columnista de diario que ni siquiera está tan bien remunerada-.

Guadalupe fue una de las chicas más interesantes, elegantes y exóticas que había conocido. Tenía el cuerpo de una modelo, el carisma de una conductora de TV y las habilidades sociales de una diplomática. Más que una Cosmogolican, podía haber sido la Embajadora de todas ellas, el aspiracional, el inalcanzable.

Todos los domingos a la noche me llamaba para contarme cuán vacía era su vida de viajes, lujos y eventos, y siempre llegaba a la convicción de que teníamos que estar juntos, como la dama y el vagabundo. Sin embargo, el martes siguiente empezaba su trajín eventero y nuestros mundos volvían a separarse hasta el domingo siguiente.

Toda esta situación me generaba un conflicto interno: por un lado era conciente de que era víctima de una histeria perversa que renovaba mi entusiasmo domingo a domingo, pero por otro lado, su llamado, sin ser nada, era lo mejor que le pasaba a mi semana.

Y así fue durante varios meses, hasta que hubo una vez que no tuve que esperar su llamado hasta el domingo. Un sábado a las 3 AM nos encontramos. Rarísimo en ella, porque obviamente yo estaba en el MSN.

Guadalupe dice:
Te lo digo por acá porque por teléfono no me voy a animar…
Guadalupe dice:
Tomé un poquito recién en una fiesta, pero igual soy conciente de lo que te voy a decir…
Guadalupe dice:
No querés venir a casa y lo hacemos?

Lo pensé 3 segundos e imaginé todo. En 10 minutos estaría en su departamento de Cañitas, ella bajaría a abrirme con un pijama sexy (o hot) y ni siquiera tendríamos tiempo para subir, porque lo terminaríamos haciendo en la escalera de servicio del edificio. Pero pensé 3 segundos más y dije que no. Porque una vez en la vida, sólo una vez en la vida, todo hombre debería decirle que no a una chica sensual, elegante, exótica y -casi- inalcanzable, aunque un poquito histérica. A la larga todo se nos haría mucho más fácil.

sábado, mayo 02, 2009

Reflexiones

El tiempo es muy duro con la mujer. Miren sino a Lilita Carrió: hace 20 años fue Miss Chaco y ahora está hecha concha.

Ok. Mañana escribo algo. Pero Corona esperaría un aplauso de 2 minutos mínimo por un chiste así.