lunes, septiembre 08, 2008

Memorias de mis Putas Tristes 4

En el 2003 me ganaba la vida trabajando en la producción de un programa de cable de éxito rotundo y sueldos famélicos. Lo peculiar de la experiencia es que trabajaba desde mi casa, circunstancia que me permitía fusionar la tediosa jornada laboral con maratónicas sesiones masturbatorias que día por medio me dejaban al borde de la pérdida de conocimiento con esporádicos episodios de epilepsia fotosensible.

Fue una época nefasta en que el onanismo coartó mi vida por completo. Mi fastuosa videoteca era el paralelo pornográfico a los 11.000 tomos de la Enciclopedia China de la Dinastía Ming y yo, dueño de un tesoro virtual de proporciones faraónicas, me negaba rotundamente a resignar su custodia.

Retomando: mi trabajo consistía en elaborar los cuestionarios de un programa de entrevistas. El desafío era lograr que el periodista luzca ingenioso y perspicaz; una gansada que, con un poco de Google y dedicación moderada, podía lograrse con relativa eficacia. Las grabaciones eran los martes y yo nunca asistía: estaba dedicado full time a una adicción desenfrenada que me ataba a la silla hasta vaciarme los escrotos mientras generaba una giba propia de Cuasimodo.

Pero un martes el teléfono sonó:

- “Venite ya. Leticia Brédice pidió conocer al que pensó las preguntas, quiere felicitarte o algo así. Creo que 15 minutos más podemos retenerla”.

Me levanté de la compu, me subí los pantalones, me olfatee un poco y me miré al espejo. Tenía unas ojeras indescriptibles… Entre el monitor y la paja parecía que mis córneas estaban jugando una carrera de embolsados. Las pupilas de pedo coincidían en el orificio del globo ocular y mi cara tenía el mismo color que una infusión de Herbalife rebajada. La autoestima se me fue al carajo. Esa calamidad que llevaba por rostro era insolucionable en el corto plazo. Sumémosle que el exceso masturbatorio te sube el umbral de apatía a niveles insospechados y la respuesta era obvia:

- “Me re da paja ir, díganle que estoy de viaje o algo…” (no sea cosa que le hiera el corazón).

A las 2 horas entré en razones. ¿Quién mierda me creo que soy? ¿Cómo fue que no salí corriendo y me caí con una caja de bombones, una flor, un peluche o una horma de queso fontina? Estaba todo muy claro. La masturbación me estaba arruinando la vida. La misma vida que se me escurría como agua entre las manos (qué pueta). Las mismas manos que usaba para sacudirme el guanaco mirando los movimientos preacordados de un millón de píxeles de colores (qué tecnicismo). Estaba indignado conmigo mismo y no era para menos, así que me decidí a ponerle punto final a ese vicio catastrófico.

El broche de oro de esta funesta etapa tenía que ser una buena profesional del sexo. No las típicas borrachinas que me venía comiendo en Salomé (un putero de Av. Córdoba al que caía a las 3 AM cansado de buscar, infructuosamente, algún porno inédito por toda la web). Tenía que ser la mejor y tenía que ser en ese preciso instante. Así que llamé a la mejor, concreté el encuentro, colgué y entré en razones. En ese mismo orden. Era de día, estaba sobrio, ni siquiera estaba caliente y estaba por ir a la guarida de una prostituta VIP a dejar medio sueldo en una hora. Nunca había vivido una ecuación tan desfavorable, y todo por culpa de la Brédice.

Me subí a un taxi y llegué a alguna de esas calles del Microcentro que nunca me acuerdo el nombre. Toqué el timbre y subí. Vicky me abrió la puerta y desde ese preciso instante se me cambiaron todos los estándares por el resto de mis días. La mina era una heroína de comic. Como un personaje de La Liga de la Justicia, como una geisha de empatía biónica e implantes mamarios de 680 cm3. Vicky pertenecía a una logia secreta de supermujeres que estudian tecnicatura en sexo. O doctorado en impostación, no sé. ¿Dónde estaba esa culpa casi medular que tienen la mitad de las putas? ¿Y dónde estaba esa felicidad eternizada de desequilibrada mental que tiene la otra mitad? Esto era otra categoría. En un momento de la experiencia estas amazonas te hacen creer que rompiste la frialdad profesional y de ahí en más no sabés dónde termina la realidad y dónde empieza la ficción. Por eso este tipo de experiencias nunca se completan en una única visita. A los 3 meses volvés, para ver si se acuerdan de vos, para ver si fuiste un capítulo diferente en el Diario de una Prostituta.

15 comentarios:

Andy W dijo...

Hermano, la empatía que me generás no puedo describirla...

miss wisdom dijo...

Hay Maurooo, que placer volver a leer sus memorias. Pense que su paternidad iba a truncar este deleite, pero noooo.
Thnks!!!

Hermit Crab dijo...

Muy buen post. Congrats !

Hermit Crab dijo...

Muy buen post. Congrats !

Hermit Crab dijo...

Muy buen post. Congrats !

Anónimo dijo...

este post me llego muy hondo

yo hasta hace poco trabajaba de diseñador para un programa de cable, tmb en malas condiciones de salario, por eso me fui.

Eso de trabajar en casa y las pajas lo conozco bastante.

te pido por favor, si podes tirar algunos tips, para salir de este castigo.

no es joda,

quiero empezar de nuevo y ya me pudri de tanta japa.

Gracias de antemano (mano, cuac)

Nico dijo...

Groso relato.Si fuese Catherine, y por suerte no lo soy, deberia decirte pasa a la siguiente ronda.

Por otro lado, si hubieses ido a ver a Leticia, por ahi vivias lo mismo, pero gratis, quien sabe...

Ire dijo...

Amé este post.

Victoria (22) dijo...

Este blog es un servicio a la comunidad.
No puedo decirte que me siento identificada con tus memorias, porque mi vida es bastante (bueno, totalmente) opuesta. Pero leer tus posts me sirve para saber que tienen en el cerebro el 98,7% de los hombres que conozco y es extremadamente útil.
¡Gracias Totales!

M. dijo...

http://www.promoquieroganar.com.ar/?idFoto=000000407

Ustedes se ponen las pilas => yo pongo la foto de Vicky.

Pablo dijo...

foto de vicky? ahrao estamos hablando, van 5 votos mas.

miss wisdom dijo...

La misma Vicky de aquel antiquisimo post "Vivir sin Vicky"?

M. dijo...

andy w: el mundo del onanismo desenfrenado es interminable...

miss wisdom: alguna que otra experiencia más puede que escriba, beso!


hermit crab: gracias, gracias, gracias!

anónimo: quien dijo que al final logré salir??

M. dijo...

nico: pero a leticia le faltaban los implantes deformes.

ire: gracias.

victoria: mmm.. no sé si le sirve, yo creo que el 98% de los hombres prefieren ir a un boliche y agarrarse la más facil/ebria/regalada/rápida antes que pagar.

pablo: la trato de subir/linkear desde casa (si la encuentro en la web) desde acá se me complica, gracias!

miss wisdom: no, el nombre fue coincidencia.

Ná dijo...

Perdón por mis llegadas tardes, pero qué buen post! Literario.