viernes, diciembre 28, 2007

Pisteros

A nivel científico el pistero constituye material genético defectuoso: es conceptualmente un humano que depende de su auto como un enfermo terminal de su respirador. La psicología lo definiría como una persona rústica y despreciable que invierte en su auto la totalidad de su tiempo y sustentos para silenciar una carencia mucho más profunda originada en su temprana infancia. La sociología diría que es una desgracia cívica que infecta toda la red vial del conurbano, con epicentro en las zonas Sur y Oeste. Los estudiosos del ceremonial dirían que son un flagelo al buen gusto y un golpe certero a las buenas costumbres. Lo único cierto es que de lunes a viernes el Pistero es un simple profesor de Tae Bo en un gimnasio de olores rancios, un DJ ochentoso en una boite de solos y solas, un turbulento vendedor de autos usados con Máster en truchar odómetros o un simple “hijo bobo” que recibió en su auto la recompensa por terminar el Polimodal a duras penas.

El pistero rara vez utiliza su rodado durante la semana, con la llegada del fin de semana el pistero surge entre las sombras e inicia la relación simbiótica con “la nave”. El cronograma de actividades -que siempre tiene por protagonista a su carromato horrible- incluye reunirse con otros pisteros en una estación de servicio, iniciar una caravana de la muerte a “la Lugones” (otros destinos son “la Gaona”, “el Galvez” o “la playita de Olivos”) y organizar carreras demenciales de madrugada por Av. Libertador, en las que el ensordecedor ruido de sus caños de escape termina siempre mutando en una silenciosa pero desesperada búsqueda de prostitutas por Constitución.

El domingo temprano el pistero despierta para lavar su auto con ceras y shampúes de estratosférico valor antes de reunir su reluciente cacharro con el de otros oligofrénicos posesos a un costado de la General Paz (las mujeres de estos enajenados aprovechan esta circunstancia para ir a culear con un repartidor de “Sólo Empanadas” que maneja una motito de 2 hp). Varias horas después, totalmente insolados y con quemaduras de segundo grado pero felices, vuelven a la estación de servicio, se van “al estacionamiento del Auchán a hacer una sesión de fotos” y se reúnen con otros excluídos sociales a hablar de autos, llantas, fibra de carbono y sapitos con leds: estas reuniones son de probada eficacia como terapia a las patologías derivadas del desprecio y la soledad. La velada termina cuando vuelven a sus casas y miran por enésima vez Rápido y Furioso o algún programa nefasto de El Garage TV.

Este cronograma demoníaco se modifica una vez al mes, día en que los pisteros se reúnen para embutirse con vísceras de vacuno, ensalada de papa, huevo y mayonesa (de hecho la mayonesa es a la comida lo que el tuning a los autos) y jarras de vino tinto en un tenedor libre que falseó todos sus controles bromatológicos.

De todos los nombrados, la estación de servicio es “el” lugar del pistero. Para ellos no es sólo un lugar para reabastecer combustible: es su cofradía, su templo, su Taj Mahal. Un lugar con una mística y códigos propios. Por eso el pistero siempre comienza a acelerar 2 cuadras antes de pasar por ella: jamás se perdonaría que en la estación descubran que a veces conduce a menos de 160 km/h. Siempre que llega a la estación de servicio el Pistero está escuchando reggaeton con los parlantes “al taco”: el pistero sólo ve, escucha y respira “pista”, y siempre con gorrita de visera para atrás (estudiosos de la aerodinamia afirman que la fuerza G generaría la rotación de la misma).

Los líderes de estas manadas se suelen movilizar acompañados de negras horribles aunque siempre platinadas, es justo decir que estos especímenes de crines oxigenadas suelen portar culos prodigiosos que les permiten migrar de auto en auto y de falo en falo con una velocidad mucho más notable que la de los autos de estos enajenados.

Por un problema motriz que afectó sus miembros inferiores durante la pubertad, un pistero de ley sólo concibe sólo 2 posiciones para el acelerador: ON y OFF. El freno sólo debe apretarse a fondo y cuando ya es demasiado tarde. Estas 2 rutinas tan básicas como estúpidas definen por completo sus tácticas de manejo aguerrido. Sin embargo el pistero está convencido que si alguien se animara a darle un auto de TC, Marquitos Di Palma tendría que ir corriendo a ponerse un Parripollo. Para estos infradotados al volante manejar bien un auto es estar al filo de la muerte a cada instante.

Para el pistero ningún auto sale de fábrica apto para su uso: con la rigurosidad con que se aplica el calendario de vacunación en un recién nacido, el pistero siempre comienza por el kit básico: “Caño, Plancha y Polara”. Pero a pesar de esta generalización, su auto nunca es uno más. Su auto siempre es “la mejor Civic del mercado”, un “Palio que salió muy bien parido de fábrica” o “una Goleta mejor que 0 km”.

Un auténtico pistero mantiene una relación de complicidad con su mecánico: un mecánico fiel jamás divulgaría que ese auto está en realidad fusilado de motor, caja y tren delantero y que varios de sus paneles tienen pedido de captura.

Si bien algunos energúmenos dejan su auto 1 año en manos de sus mecánicos para volverlos más rápidos (transformándolos en unos cachivaches inmundos que los dejan a gamba día por medio en las zonas más marginales del país), siento necesario hacer notar que la mayoría de los autos pisteros andan menos que sus homónimos conducidos por ancianitas que van al mercado. Llantas, alerones, toneladas de parlantes y todos esos aditamentos luminosos en autos que de pedo salieron de fábrica con la potencia justa para moverse con relativa dignidad, surten el mismo efecto que la altura ecuatoriana en un asmático crónico. Pero una vez que empezó, el pistero no puede parar; incluso algunos dementes afirman convencidos que el auto “le pide las llantas”.

Un pistero dogmático jamás arreglaría las grietas del chaperío que materializa su pocilga si eso pusiera en riesgo la compra de un Kit Aerodinámico (traducción: un montón de plásticos para ubicar en cada extremo de su inmundo rodado). Prioridades son prioridades y el auto es siempre la primera porque el pistero “nunca le escatima en nada a su auto” y a la hora de venderlo “ya aparecerá un novio que la pague lo que vale”.







La vida misma



PD: Modifiqué esta entrada porque aún tengo la esperanza de que algún pistero se defienda de los cargos en la entrada de arriba.

martes, diciembre 25, 2007

Boludeces varias

1)

El Domingo conocí a la peor mesera del mundo.

Inopererancia, desgano, lentitud y mala predisposición no computan para la elección de la peor mesera del mundo, tan sólo son elementos inherentes a la elección del personal de servicio de cualquier antro gastronómico palermojoligudense que sólo se rige por la medida bustial y la turgencia anal.

Pero esta cerda tenía un valor agregado: antes de llevar la comida a la mesa, la prueba. Esta simia puta horrible (que tenía rasgos de hominidio) le pegó un sorbo a mi maldito licuado antes de traerlo. Al notar que la vimos, cambió el licuado como si nada hubiera pasado y trajo uno nuevo. Como si nada, sin dar explicaciones ni pedir disculpas. Momentos después asumió que le correspodía $1 de propina, porque al menos eso faltaba en el vuelto.

Para conocerla, acudir a Tazz de Palermo, sobre calle Armenia.

PD: Controlen bien porque si el barman tiene HPV en la garchofla, por segunda vía ustedes lo tendrán en la boca.

2)

Navidad y Año Nuevo deberían definirse como ir a la loma del orto a comer mierdas varias con un sinfín de pendejos excitados por la llegada de Papanuel. Pero cuando yo rija el Mundo (me plantée el 2015 como fecha tope) va a estar prohibido trasladarse a más de 3 kmts y este va a ser el menú Navideño:

Entrada: Sopa Maruchán a elección.

Plato Principal: Milanesa Napolitana o Pastel de Carne con jamón y queso (quien se asuma vegetariano será quemado vivo sin mediar palabra).

Postre: Las mujeres serán obligadas a improvisar una ensalada frutas con lo que haya. Según el resultado final los hombres podrán optar por comerla o atacar los Flancitos Ser a razón de 1 cada 15 kilos de masa corporal "porque esta mierda no tiene gusto a nada". Toda persona que exija turrón será fusilada a mansalva por los 3 hombres mayores del grupo reunido, reemplazando de este modo los fuegos artificiales por un espectáculo de imagen y sonido sin precedentes.

Bebidas: Las mujeres tomarán Clight de Kiwi-Melón. Los hombres podremos elegir entre un amplio abanico de opciones que aún no definí y además tenemos prioridad para los hielos -que siempre escasean-. No es que sea machista: los hombres somos peludos y sufrimos más el calor.

Ok, las mujeres menopaúsicas tendrán derecho a un (1) hielo mientras lleven impreso en la frente un sello que acredite y recuerde su situación durante toda la noche.

(Advertencia: si ve que sus hijos adolescentes brindan con Gaseosa es porque van a festejar fin de año con drogas sintéticas en una Rave dentro de 2 horas).

La única tradición que voy a instaurar para Navidad y Año va a ser la Tradición del Engaña Pichanga. Año tras año se va a ofrecer a cada miembro del grupo familiar un bocado de Pan Dulce o cualquiera de esas mierdas localistas y/o festivas. Quien acepte el señuelo se llevará a la boca un Combo Letal de Pan azucarado con confites abrillantados de Clonazepam, Rohypnol y Benzos varias. Cuando caiga muerto será apaleado como piñata por los más chicos de la familia al grito de "tradicionalista puto".

3)

xxx dice:
que hiceeeeeeeee
xxx dice:
subí como 10 kilos en estas fiestasssssssss
xxx dice:
me salieron senossssssssss
xxx dice:
y bue, ya fue.
xxx dice:
esto que me hice no tiene arreglo

4)

Quiero ser el primero en decirlo. Se viene Santa Mariana de Melo, se viene la biografía, se viene la película.

5)

La gente que dice que las parejas de viejitos son re adorables no reparó en esta tipología que se corresponde con el 42,7% del Universo Geronte:

La pareja de ancianitos donde el hombre tiene el Alzheimer (o alguna otra cosa de viejos) más desarrollado y la mujer tiene espíritu docente. (De ahora en más L.P.D.A.D.E.H.T.E.A.M.D.Y.L.M.T.E.D.)

Las hembras ancianas de los grupos que adolecen L.P.D.A.D.E.H.T.E.A.M.D.Y.L.M.T.E.D. viven tratando de demostrarle al mundo que no tienen el cerebro tan tullido como sus pares masculinos. La muletilla de estos especímenes, que ofician de víctimas pero son victimarios, es siempre "no ves que no te puedo sacar a ningún lado" (con voz de Pterodáctilo con garraspera).
  • "No comas con la mano, no ves que no te puedo sacar a ningún lado."

  • "Tenés manchado ahí, no ves que no te puedo sacar a ningún lado."

  • "Subite bien la bragueta, no ves que no te puedo sacar a ningún lado." (el pobre viejo usa la bragueta a la altura del ombligo ¿Qué carajo importa que ande con la bragueta abierta?).


Me re imagino así a la anciana culona de Mirtha Legrand (nota aparte: ¿se imaginan lo que deben ser los soretes de esa vieja? Rancios MAL!).

El objetivo de estas crápulas con L.P.D.A.D.E.H.T.E.A.M.D.Y.L.M.T.E.D es marcarle al mundo que no están TAN sonadas como el viejo choto. Pero yo les digo a todas y cada una que ya les va a llegar y bien merecido lo tienen, por hacerle la vida imposible al pobre viejo que ya está gagá pero no le hace mal a nadie.

6)

Mi objetivo en el ámbito laboral para el 2007 era reconocer a cada chica antes de llegar con sólo escuchar el ruido de los pasos al caminar, como si fuera James Bond o un Monje Shaolín pero del sexo. Pero sólo reconozco a 5 o 6. Soy un fracasado.

7)

Acá se derramó café y se formó la imagen de un Gordo de Cuestión de Peso festejando que ganó el Reality. Estamos todos como locos, creemos que es una señal de algo.


miércoles, diciembre 19, 2007

Máxima de Fogón


"Detrás de las paredes, que ayer se levantaron..."


Si sabés cómo sigue la letra muy en el fondo pero de un modo muy irremediable sos un hippie zurdito roñoso que debería volver a su cooperativa agraria.

martes, diciembre 18, 2007

martes, diciembre 11, 2007

RRHH


Debería agarrar al de Recursos Humanos, llevarlo al baño, hacerle ver el archipiélago que dejé en el inodoro , y pedirme el día.




Alguien que hace "eso" no puede estar bien.

martes, diciembre 04, 2007

Castro + Update Psicológico

Otra cosa que siento que me arruina el día es la pág. 73 de la Cosmopolitan de noviembre. El título de la nota es "Si no fuera famoso, le darías bola?" y ponen fotos de 12 famosos y los porcentajes de la encuesta.

Sorpresivamente, sólo 3 de los 12 famosos logran más del 50% de aceptación:

- Chayanne con 50%
- Emmanuel Horvilleur con el 55%
- Luciano Castro con el ¡95%!.

Gente aparentemente limpia como Adrián Suar alcanza sólo el 5% de aceptación. Un tipo que aparte de limpio parece divertido, como Darío Lopilato, alcanza el 10% de aceptación. El notero pelado de CQC, que aparte de bañarse a diario parece tener toda la chispa junta, alcanza el 30%.

Creo que es justo afirmar que las minas son en su inmensa mayoría unas negras pelotudas y roñosas. Se enojan porque uno puede perder el conocimiento mirando el enorme culo de Beyonce, o que se desestabiliza con la mirada lasciva de Eva Mendez o que pasa al menos 20 minutos del día imaginándose cómo petea la negra Capristo (totalmente podrido de que las "arias" le agarren la herramienta como si fuera una copa de champagne) y resulta que las muy pungas se babean con un tipo de la calaña de Luciano Castro.

¡O con Horvilleur! ¿Desde cuando confunden "tener onda" con usar la pilcha de la madre y dejarse un bigote Cantinflas?. Ni pienso hablar de un tipo que usa el adjetivo "sabrosón" como Chayanne.

Me enerva. Estoy muy enojado. El mundo no debería ser así.

.........

UPDATE

Vamos a aclarar por qué pasa esto:

Hay sólo 2 clases de minas. Las que quieren ser Susanita de Mafalda y las que quieren ser Secretaria Ejecutiva.

La Cosmo es escrita para minas que sueñan con ser "secretaria ejecutiva". Y venden millones y son un fenómeno mundial porque hoy TODAS quieren ser "secretaria ejecutiva".

Ser "secretaria ejecutiva" es trabajar en un piso 24 de Pto Madero. Abrir una notebook, hablar con clientes en el extranjero en inglés básico a razón de $3 el minuto. Googlear la última temporada de Lost. Googlear la última temporada de Jazmín Chebar. Seguir laburando. Chusmear con la de al lado. Lidiar con un jefe simil Michael Douglas. Amarlo. Odiarlo. Amarlo. Odiarlo. Llorar en el baño porque Douglas no se da cuenta de que son la empleada del mes. No saber si formalizar con un "chongo" o voltearse extranjeros en un bar de Cañitas. Viajar para voltearse extranjeros lejos de Cañitas. Hacer números para ver si da pagarse un Personal Trainer. Volteárselo. Pagar los impuestos desde el e-banco.

Y ese 95% quiere voltearse un pardo barrial al que no le hubiera dado el marote para terminar ni el profesorado de educación física, porque esa tipología neanderthálica les refuerza el "yo enterpreneur secretaria ejecutiva", y en cambio un tipo "bien", no, porque entrarían en conflicto.

Acabo de descajetar la psicología femenina imperante de la última década y no veo mi Nobel por ningún lado. Cerdas (se la pondría a todas igual. Pero sólo un rato: por cerdas)

Voy a reclamar mi premio Nobel.