viernes, junio 15, 2007

Las cosas como son

Los hombres podólogos se debatieron entre ser garcha pibitos y asesinos seriales. Gracias a Dios somatizaron su espíritu libertino, licencioso e inmoral junto a toda su perversión, degeneramiento e indecencia, dedicados al apasionante tratamiento de los juanetes de señoras gordas.

2 comentarios:

melquíades dijo...

Jamás comprenderé cómo alguien puede tener vocación de podólogo, como puede estudiar durante años (porque son varios años) en la universidad para terminar arreglando uñas encarnadas. Jamás.

swimming in a fish bowl dijo...

Yo jamás comprenderé la vocación del proctólogo, al menos el pódologo de lo peor que se puede llegar a quejar es de un gran olor a pata.. el proctólogo, eso es otra cosa!